¿Por qué el Estado se puede endeudar en dólares y yo no?

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No hay dos tipos de dólares. No hay dólares buenos y dólares malos.

Dólar bueno o malo

¿Por qué, entonces, es bueno que el Gobierno, sus instituciones y los Bancos del Estado se endeuden, más y más, en dólares?

¿Por qué–mientras el Estado se beneficia de créditos baratos en dólares y hacen ingresar montos masivos de dólares a la economía–promueven el Banco Central (BCCR), el Gobierno y un grupo de diputados aprobar una ley para desincentivar el ingreso de capitales?

¿Por qué los ingresos masivos de dólares del Estado no afectan el tipo de cambio, no causan distorsiones y no incrementan el riesgo cambiario?

¿Por qué el BCCR y Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (CONASSIF) quieren endurecer las condiciones para encarecer, dificultar o negar créditos en dólares–mucho más baratos que los que se pueden conseguir en colones–para empresas y para las familias costarricenses?

Si la preocupación por el ingreso de capitales del BCCR y del Gobierno es real–antes de pretender introducir distorsiones para evitar que ingresen dólares al país o que se otorguen créditos en esa moneda a las personas y a las empresas–deberían, para ser consistentes, tomar, a la brevedad posible, las siguientes dos acciones: 1) prohibir el endeudamiento público futuro en dólares (Gobierno, sus instituciones y Bancos del Estado) y 2) sustituir TODAS sus deudas en dólares, durante los próximos tres meses (como recomendó el presidente del BCCR a las empresas y familias costarricenses), por deudas en colones.

Con las medidas para “desdolarizar” la economía que promueve el BCCR se castiga a los costarricenses, pero se mantienen privilegios para el Estado y sus instituciones. Por esto, deben ser rechazadas. La “desdolarización” no es deseable, ni viable para Costa Rica. En su lugar, lo que hace sentido es dejar de introducir distorsiones y “dolarizar”.

Mi Villano Favorito y la restricción al crédito

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¿Es posible, en la vida real, pasar de ‘villano’ a ‘villano favorito’, un héroe amado por todos? El eliminar la restricción al crédito parece que lo hizo posible para el presidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR).

Por su insistencia en la restricción al crédito, el presidente del BCCR pasó rápidamente a convertirse en el ‘villano’ de la película. Todos lo señalaron con el dedo: las cámaras empresariales, los analistas económicos, los banqueros, el Vicepresidente de la República e, incluso, doña Laura Chinchilla. Los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales hicieron, como debe ser, eco de esto. [Ver: “Presidente del Banco Central no puede ignorar el ruido de las ollas vacías“.]

Pero, ¿no es cierto que todos nos equivocamos? ¿No estamos siendo muy duros con él por haber tomado esa decisión? Por supuesto que todos nos equivocamos, la diferencia es que cuando la cabeza del BCCR se equivoca–al manipular arbitrariamente la política monetaria y cambiaria–quiebran empresas y la gente pierde su trabajo.

Hasta aquí no hay sorpresas en la historia, solamente hay un ‘villano’.

La fantástica transformación–de ‘villano’ a ‘villano favorito’–ocurrió en el instante en que el personaje hizo pública la revisión del Programa Macroeconómico 2013-2014 y eliminó la restricción al crédito. Ni en la película de dibujos animados pasa que todos los actores que criticaron con dureza al ‘villano’ pasan a alabarlo y amarlo, convirtiéndolo en el ‘villano favorito’.

Mi Villano Favorito

En su marcha triunfal por los principales programas de opinión y medios de comunicación, solamente le faltó coronar su celebración–al igual que Miss Costa Rica–con un ¡uyuyuy bajura!

Mi crítica de esta historia de fantasía, que nos tocó vivir la semana pasada, es la siguente: el eliminar la restricción al crédito–algo que hizo de muy mala gana y sin aceptar que se equivocó–no justifica que el presidente del BCCR pase de ‘villano’ a ‘villano favorito’.

El dejar de hacer algo que está mal no es igual que hacer algo bien. Esto debería ser evidente al observar que las consecuencias de la restricción al crédito impuestas por el BCCR, en términos de expectativas negativas, pérdida de dinamismo en la producción y destrucción de puestos de trabajo permanecen allí, aunque se haya eliminado la medida. En ese sentido, la medida no puede calificar como parte de una estrategia de estímulo a la producción, simplemente dejó de perjudicarla.

Finalmente–y más importante–la celebración de la sabia decisión de eliminar la restricción al crédito es muy prematura y, en el fondo, no se justifica. El hoy ‘villano favorito’ anunció que, casi inmediatamente, se intentará aprobar una ley para desincentivar el ingreso de capitales y entrarán a regir disposiciones para encarecer, dificultar y negar el crédito en dólares, así que, en la práctica, lo que viene puede terminar siendo mucho peor y haciendo más daño que la misma restricción al crédito.

Puede ser que aquí no termine la historia y que nuestro ‘villano favorito’ pueda terminar como quien lo precedió en la presidencia del BCCR, como Personaje del Año y considerado, por algunos, como alguien “presidenciable” o, por lo menos, “vicepresidenciable”.