Señor Presidente: Icemos juntos la bandera de dolarización

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18 de mayo de 2014

Sr.
Luis Guillermo Solís Rivera
Presidente de la República
Costa Rica

Estimado Sr. Presidente:

La propiedad es un derecho humano consagrado en el artículo 17 de  la “Declaración Universal de Derechos Humanos” de Naciones Unidas.

Artículo 17.

1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.”

Una de las maneras más injustas por medio de las cuales se viola, de manera recurrente, el derecho a la propiedad, en Costa Rica, es mediante la manipulación arbitraria de la moneda local–el colón costarricense–por parte de la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) [Ver “Arbitrariedad monetaria y cambiaria” (Actualidad Económica marzo de 2011) y “Casino cambiario II” (18/03/14)].

Para contribuir a poner fin a la ‘expoliación legal’ que se ejecuta gracias a las decisiones arbitrarias de la Junta Directiva del BCCR y perjudica, especialmente, a quienes menos tienen y a las micro y pequeñas empresas nacionales, presenté, el 24 de abril de 2013, ante la Oficina de Iniciativa Popular de la Asamblea Legislariva, el proyecto de “LEY DE RESPONSABILIDAD MONETARIA, INTEGRACIÓN FINANCIERA Y DOLARIZACIÓN” (Expediente N° 1686).

En días pasados, quienes promovemos una agenda monetaria y cambiaria diversa–que incluye la dolarización oficial de la economía–, hemos observado, con gran interés, cómo usted tomó la valiente decisión de defender supuestos “derechos humanos” que promueven minorías en el país.

Por esto, quienes promovemos la agenda del ‘buen dinero’ (“sound money”) para Costa Rica, le solicitamos, de la manera más respetuosa posible, que convoque–tan pronto como sea posbile–a todos los medios de comunicación para que le den cobertura a un acto público (no sería populismo, ya que sería en respuesta preocupación sincera y justificada por detener el flagelo al bolsillo de todos los costarricenses) en el que icemos juntos la bandera de dolarización, en Casa Presidencial.

Mapa CR dolar

Por supuesto, para darle el realce que esta importante lucha nacional a favor de los derechos humanos y en contra de la ‘discriminación monetaria‘ que, por años, hemos sufrido los ‘dolarizadores’ por parte de los ‘dolarfóbicos’, sería muy conveniente que usted inste a los jerarcas de todas las instituciones públicas a que, también, icen la bandera de la dolarización.

Finalmente, si no es mucho abuso, le pediría que, después de izar la bandera, anuncie que el Gobierno apoyará y declarará prioritario el proyecto de “LEY DE RESPONSABILIDAD MONETARIA, INTEGRACIÓN FINANCIERA Y DOLARIZACIÓN” y que nos tomemos un ‘selfie’ para compartilo en redes sociales. Si tenemos suerte, podría convertirse en viral y representaría un fuerte apoyo para nuestra causa.

Le agradezco, de antemano, por todo el apoyo que nos pueda brindar en esta cruzada de interés de todos los costarricenses.

Sin más por el momento, se despide, con atentos saludos,

 

Luis E. Loría
Ciudadano costarricense

La Fatal Arrogancia y la Política Económica

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¿Para qué nos sirven tantas “herramientas” para manipular la economía desde el gobierno y del Banco Central? ¿Las utilizan para beneficiar a la gran mayoría de los costarricenses? ¿No estaríamos mejor sin la “ayuda” que supuestamente nos dan?

En 1998, el Premio Nobel de Economía Friedrich A. Hayek, explicó, en su libro “La Fatal Arrogancia” (el original en inglés es: “The Fatal Conceit”), que:

“La curiosa tarea de la economía es demostrar a los hombres lo poco que saben acerca de lo que imaginan que pueden diseñar.”

Ese poderoso llamado a la humildad, que pasa por reconocer que, en la mayoría de los casos, los encargados de las políticas económicas simplemente no cuentan con el conocimiento necesario para hacer ‘intervenciones inteligentes’.

Arrogancia

El problema no es teórico. Con esto no se sugiere que quienes los encargados de las políticas económicas sean malas personas (probablemente, es todo lo contrario). Lo que sí es cierto es que–independientemente de sus motivaciones, que deben ser las mejores–implementan ‘ocurrencias económicas’ que tienen una serie de ‘consecuencias no deseadas’ y nos perjudican seriamente.

Desde 1850, ya Frédéric Bastiat nos había advertido del grave peligro de las ‘consecuencias no deseadas’ de las ‘ocurrencias económicas’ en “Lo que se ve y lo que no se ve“, cuyas primeras líneas transcribo a continuación:

“En la esfera económica, un acto, una costumbre, una institución, una ley no engendran un solo efecto, sino una serie de ellos. De estos efectos, el primero es sólo el más inmediato; se manifiesta simultáneamente con la causa, se ve. Los otros aparecen sucesivamente, no se ven; bastante es si los prevemos.

Toda la diferencia entre un mal y un buen economista es ésta: uno se limita al efecto visible; el otro tiene en cuenta el efecto que se ve y los que hay que prever.

Pero esta diferencia es enorme, ya que casi siempre sucede que, cuando la consecuencia inmediata es favorable, las consecuencias ulteriores son funestas, y vice versa. — Así, el mal economista persigue un beneficio inmediato que será seguido de un gran mal en el futuro, mientras que el verdadero economista persigue un gran bien para el futuro, aun a riesgo de un pequeño mal presente.”

La pésima idea de disparar el gasto y la deuda pública en momentos de crisis, el fracasado experimento de bandas cambiarias y la injustificada restricción al crecimiento del crédito son claros ejemplos recientes de ‘ocurrencias económicas’ con serias ‘consecuencias no deseadas’ que son fruto de la ‘fatal arrogancia’ de encargados de políticas económicas, que se consideraron capaces de realizar ‘intervenciones inteligentes’–ignorando lo poco que sabían acerca de lo que se creyeron capaces de diseñar.

Las consecuencias las estamos pagamos todos.

Sería mejor contar con reglas claras que eliminen la discrecionalidad de los encargados de la política económica–para que no puedan hacer tanto daño (aunque ese no haya sido el objetivo)–como las que se proponen en los proyectos de “Ley de Responsabilidad Fiscal” y “Ley de Responsabilidad Monetaria, Integración Financiera y Dolarización“.