CASINO CAMBIARIO III – ¿Por qué no han echado a Olivier Castro del BCCR?

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“Los banqueros son un grupo poderoso políticamente, no solo porque como buenos financistas diversifican sus riesgos políticos con nexos y financiamiento a diferentes partidos políticos, sino que también gozan de fuertes respaldos en otros sectores importantes que son clientes de los bancos.”
~Rodrigo Bolaños Zamora, expresidente del Banco Central de Costa Rica*

Hace más de seis años, el Semanario Universidad publicó  mi artículo “Casino cambiario” (edición del 20-26/01/10). En aquel momento, expliqué algo que, desde hace rato, es claro para todos:

La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) administra un “Casino cambiario” en el cual nos obliga a todos a participar. Lo más grave es que arregla las máquinas, carga los dados y golpea la mesa de la ruleta para determinar quiénes ganan y quiénes pierden. 

Casino cambiario 2014

En el 2014, Rodrigo Bolaños, entonces Presidente del Banco Central, aclaró que la discrecionalidad de los funcionarios del BCCR para manipular el tipo de cambio es CERO, pero que la discrecionalidad de la Junta Directiva del BCCR es ABSOLUTA (CRHOY.com 10/02/14). En sus propias palabras:

“Esos funcionarios, cuando intervienen, intervienen en estricto apego a lo que la Junta Directiva [del Banco Central de Costa Rica] les ha dicho que hagan y ahí hay una serie de procedimientos y de criterios donde ellos básicamente lo que tienen que hacer es aplicarlos, la discrecionalidad es cero…”

La negativa del Central a actuar con transparencia, dejar de ocultar información relevante y publicar reglas claras de intervención para el mercado cambiario va en contra de los intereses de todas las personas que realizan transacciones o actividades productivas en el país, ya que imposibilita el cálculo monetario, como también se explicó en el artículo “Casino cambiario” del 2010:

En Costa Rica, las empresas y los individuos requieren señales claras para poder tomar decisiones importantes relacionadas con inversión, ahorro y organización de la producción. En otras palabras, para poder hacer su cálculo monetario. Los juegos cambiarios y monetarios del BCCR hacen imposible ese cálculo monetario, cuya importancia resumió, en 1949, el economista austriaco Ludwig von Mises, en Human Action: “El cálculo monetario es el norte de la acción dentro de un sistema social de división del trabajo. Viene a ser la brújula que guía al hombre cuando éste se lanza a producir. Mediante el cálculo consigue distinguir, entre las múltiples producciones posibles, las remuneradoras de las que no lo son; las que seguramente serán apreciadas por el consumidor soberano de las que lo más probable es que éste rechace. Cada etapa y cada paso de la actuación productiva ha de ponderarse a la luz del cálculo monetario.” 

Tal y como comenté en el artículo “CASINO CAMBIARIO II” (18/02/14), la Junta Directiva del Banco Central defiende a muerte su casino cambiario argumentando que “es conveniente para la protección de la población y para el interés público que no se den a conocer todos los detalles de los criterios de intervención.” (La Nación 18/02/14)

Ante estas declaraciones de quienes diseñaron y operan un esquema que permite a unos cuantos vivir mejor a costa de los otros, lo único que puedo decir es: ¡qué descaro!

En aquel momento, cerré el artículo diciendo:

Nos tocará a esperar al cambio de gobierno, en mayo, para ver si se cierra el casino cambiario del Banco Central o si, simplemente, cambia de administración.

Desde mayo de 2014, la Administración Solís Rivera asumió la administración del casino cambiario, con Olivier Castro como Presidente del Banco Central–un negocio creado durante la segunda Administración Arias Sánchez, cuyo creador y primer administrador fue Francisco de Paula Gutiérrez, expresidente del BCCR, y, posteriormente, fue asumido por la Administración Chinchilla Miranda, con Rodrigo Bolaños Zamora como segundo administrador.

En esta tercera administración del casino cambiario, la situación se torna todavía más turbia, debido a que, tal y como lo reportó La Nación (15/07/16), en la nota “Presidente del Banco Central inmerso en potencial conflicto de intereses“:

“La Procuraduría de la Ética advirtió de que el presidente ejecutivo del Banco Central de Costa Rica (BCCR), Olivier Castro Pérez, está inmerso en un potencial conflicto de intereses por el hecho de que su hijo, Daniel Castro Acuña, es el director jurídico de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC).

Según la Procuraduría, “ineludiblemente” Olivier Castro genera, maneja y conoce “de primera mano” información confidencial y privilegiada que incide en los 15 bancos representados en la ABC.

Se trata, por ejemplo, de decisiones sobre la fluctuación del tipo de cambio y las tasas de interés, así como la definición de las políticas monetaria y bancaria del país.

El informe de la Procuraduría, que surgió a raíz de una denuncia –no dice de quién–, explica que el lazo familiar entre Castro y su hijo genera un “riesgo relevante para el ejercicio imparcial y correcto del cargo de presidente del BCCR”, institución encargada de dictar la política macroeconómica del país.”

Adicionalmente, dos días después, La Nación (18/07/16), amplió la información de la nota anterior en la publicación “Jerarca del BCCR tardó 21 meses en informar que hijo labora en Asociación Bancaria” y añadió que:

“Pasaron 21 meses para que Olivier Castro, presidente ejecutivo del Banco Central de Costa Rica (BCCR), informara a Casa Presidencial de que su hijo, Daniel Castro, es el director jurídico de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC).

Lo hizo el viernes pasado, después de que La Nación publicara un informe en el cual la Procuraduría de la Ética encontró que la relación familiar de ambos configura un potencial conflicto de intereses que afecta su labor al frente del ente emisor, al ser la ABC la entidad que vela por los intereses de los bancos regulados por el Central.”

13652909_10209705357491874_3656033951479602002_oEn lugar de optar por la salida decente y presentar su renuncia, Olivier Castro se negó a renunciar a la Presidencia del Banco Central de Costa Rica y, para empeorar las cosas, Helio Fallas, Vicepresidente de la República, Ministro de Hacienda y miembro de la Junta Directiva del BCCR corrió a defender lo indefendible y a “meter las manos en el fuego” por don Olivier, enviando la señal de que existe un nulo compromiso por parte del Gobierno con la transparencia, la integridad en la administración pública y la cero tolerancia a conflictos de intereses de funcionario de alto nivel.

Ante esta triste realidad, las preguntas que quedan por responder son:

  1. ¿Qué espera don Luis Guillermo Solís Rivera, Presidente de la República de Costa Rica, para echar a Olivier Castro de la Presidencia del BCCR y poner fin a ese escandaloso conflicto de intereses que perjudica la credibilidad del Central, de todo su equipo económico y de toda su Administración?

2. ¿Qué esperan la Defensoría de los Habitantes y los diputados de los partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa y quienes aspiran a la Presidencia de la República en el 2018 para exigir que echen a Olivier Castro de la Presidencia del BCCR?

3. ¿Por qué no exigimos todos los costarricenses que cierren, de una vez por todas, el casino cambiario que administra el Banco Central de Costa Rica?

 

*Ver “Crímenes de política económica” (Semanario Universidad 07/12/09)

La Trocha Cambiaria

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¿Cuánta plata hay que mover–sin transparencia y sin rendición de cuentas–para justificar una gira presidencial con un enorme despliegue logístico y una amplia cobertura de medios?

Nadie sabe, con certeza, cuánto terminará costando a los costarricenses la Ruta 1856 “Juan Rafael Mora Porras”–conocida popularmente como “La Trocha”–.

Diferentes estimaciones arrojan cifras que van desde los 50 mil millones de colones (Pedro Castro, ex Ministro de Obras Públicas y Transportes) hasta los 90 mil millones de colones (Luis Guillermo Solís, Presidente de la República).

La transferencia de unos 23 mil millones de colones de fondos públicossin estudios, ni planos–, mediante modificaciones al presupuesto general de la República del 2011, que no conoció la Asamblea Legislativa, vía decretos al amparo de una declaración de emergencia, encendió todas las luces de alerta.

“Además de los fondos aportados por el Consejo Nacional de Vialidad (CONAVI) a la Ruta 1856 (denominada trocha fronteriza), el gobierno de Laura Chinchilla destinó ¢23.000 millones para obras mediante modificaciones al presupuesto general de la República del 2011, que no conoció la Asamblea Legislativa.

Dichos fondos fueron aportados por los Ministerios de Educación, Seguridad Pública y Hacienda. Las modificaciones se hicieron vía decretos al amparo de la declaración de emergencia que emitió el Poder Ejecutivo el 7 de marzo del 2011, para atender la invasión nicaragüense a la fronteriza isla Calero en octubre del 2010.”

Desde que los medios de comunicación destaparon el escándalo de “La Trocha”, los ciudadanos, en general, han estado muy pendientes de la evolución del caso. Incluso, don Helio Fallas, Vicepresidente de la República, Coordinador del Área Económica y Ministro de Hacienda, clasificó a “La Trocha” como un problema de corrupción, en el apartado de rendición de cuentas en una tabla que acompaña las principales propuestas en materia fiscal de la Administración Solís Rivera.

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Por lo anterior, no sorprendió el anuncio de que la primera gira del Presidente Luis Guillermo Solís sería a “La Trocha”. Tampoco sorprendieron el enorme despliegue logístico y la amplia cobertura de los medios a la gira presidencial a “La Trocha”. Eso era, precisamente, lo que los costarricenses esperaban del nuevo Presidente: verlo ‘con las botas puestas’ enfrentando los problemas.

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Foto: Pablo Montiel, La Nación.

Existe otra ‘trocha’ millonaria que se inauguró en la Administración Arias Sánchez, cuyas obras se ampliaron durante la Administración Chinchilla Miranda, y se continúa manejando–sin transparencia y sin rendir cuentas–en la Administración Solís Rivera y que es mucho más grande que “La Trocha” Fronteriza.

A diferencia del caso de “La Trocha”, los ingenieros a cargo del diseño y ejecución de los trabajos relacionados con “La Trocha Cambiaria” no usaron cascos, chalecos y botas. Tampoco trabajaron en barreales en la zona fronteriza.

Las obras de “La Trocha Cambiaria” se diseñaron, se aprobaron y se administran, con saco y corbata, desde la mesa en que sesiona la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR), en el centro de San José.

¿Qué es “La Trocha Cambiaria”?

Es la ‘trocha’ que abrió la Junta Directiva del BCCR para expoliar legalmente a los ciudadanos que se ven obligados a cambiar de moneda (dólares a colones o viceversa) en las ventanillas de bancos y casas de cambio.

Concretamente, “La Trocha Cambiaria” es el mecanismo que utiliza el BCCR para transferir miles de millones de colones, cada año, desde los bolsillos de los costarricenses hasta sus arcas. Lo más ingenioso es que logra hacerlo sin ser observado, sin transparencia y sin rendir cuentas a nadie.

“La Trocha Cambiaria” se hace operativa por medio de un “impuesto al cambio de moneda”–lo que llaman en el Artículo 97 de la Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica “cobro por participación”–por medio del cual, gracias a que así lo decidió la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica, el ente emisor se apropia–sin rendir ningún servicio a los ciudadanos–del 25% de la diferencia entre el tipo de cambio de compra y el tipo de cambio de venta (Artículo 5 del Reglamento de Operaciones Cambiarias de Contado).

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Fuente: Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica.

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Fuente: REGLAMENTO PARA LAS OPERACIONES CAMBIARIAS DE CONTADO del Banco Central de Costa Rica.

Se trata, como señaló oportunamente Luis Ortíz, asesor legal de la Cámara de Bancos, de un cobro injustificado.

“A partir de la entrada en vigencia de una reforma a la Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica en 1995, el ente emisor dejó de ser el titular exclusivo para realizar intermediación cambiaria y por ende, no asume ya el riesgo inherente a dicha actividad, adujo por su parte Luis Ortiz, asesor legal de la Cámara.
En ese sentido, a su juicio no se justifica que “continúe cobrando a las instituciones bancarias y financieras por un ejercicio que actualmente cada una ejerce por derecho propio y por el cual asumen los riesgos correspondientes”.”

Los ingresos operativos que le genera “La Trocha Cambiaria” al BCCR pasaron de 5,545 millones de colones, en 2006, a 25,296 millones de colones, en 2013. Se multiplicaron casi 5 veces, como se observa en el gráfico, abajo.

Ingresos por compra y venta de divisas

Fuente: Elaboración propia con base en datos del Banco Central de Costa Rica.

Entre 2007 y 2013, como, también, se puede observar en el gráfico, arriba, los ingresos de “La Trocha Cambiaria” como porcentaje de los ingresos devengados del BCCR pasaron de representar el 5.0% al 48.0%, casi la mitad de sus ingresos devengados, en el último año.

Solamente en el año 2013, “La Trocha Cambiaria” movió más recursos (25 mil millones de colones) que los que se transfirieron a “La Trocha” Fronteriza, en el 2011 (23 mil millones de colones).

Entre 2006 y 2013, “La Trocha Cambiaria” se ha utilizado para transferir casi 150 mil millones de colones de los bolsillo de los costarricenses al BCCR. Un monto mucho mayor del que se estima que podría llegar a costar “La Trocha” Fronteriza (90 mil millones de colones) y que crece, año con año.

Para ponerle fin a la injusta transferencia de riqueza que se canaliza por medio de “La Trocha Cambiaria”, no hace falta una reforma legal (aunque sería deseable eliminar el Artículo 97 de la Ley Orgánica del BCCR). Simplemente, se requiere una reforma al Artículo 5 del Reglamento de Operaciones Cambiarias de Contado para fijar el cobro de participación en 0%.

¿Estará dispuesto el Presidente Solís a ponerse sus botas para visitar “La Trocha Cambiaria”?

La Trocha Cambiaria

 

Discusión silenciada: ¿Cómo mejorar la transparencia del Banco Central?

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“Todo silenciamiento de discusión es una suposición de infalibilidad.”
–John Stuart Mill, On Liberty, 1859

El 4 de junio de 2014, fui invitado a participar en el programa Matices (#Matices) de Radio Monumental (@MonumentalCR) para hablar acerca de la evolución de la inflación, los esfuerzos del Banco Central de Costa Rica (BCCR) para controlarla y qué se puede esperar hacia futuro.

El otro invitado que estuvo presente, en la cabina, fue mi buen amigo Róger Madrigal, Director de la División Económica del BCCR, uno de los funcionarios técnicos que más respeto en el ente emisor.

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Hacia el final del programa, toqué el tema de la necesidad de mejorar la transparencia del BCCR. Expliqué que, de acuerdo con una opinión del Departamento de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa, la ley no faculta al BCCR a ocultar información.

Además, indiqué que el revelar el 100% de la información que hoy oculta–incluyendo la relativa a las intervenciones en el mercado cambiario–y el mejorar en términos de rendición de cuentas permitiría que el BCCR deje de ser conocido como la “casa de los sustos” y pase a formar parte de la “casa de cristal”, sobre la que tanto ha hablado el Presidente de la República, don Luis Guillermo Solís.

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Sinceramente, me sorprendió la reacción de don Róger Madrigal, quien, en lugar de entrar a discutir los argumentos, hizo su mejor esfuerzo por silenciar la discusión acerca de cómo mejorar la transparencia del BCCR.

Para empezar, don Róger intentó evitar la discusión diciendo que no consideraba adecuado bajar el nivel de la discusión para hablar de “ocultar información” y “casa de los sustos”, a pesar de que, hasta la fecha, el BCCR se ha negado a revelar información. Ese hecho fue, precisamente, el que motivó la consulta de la ex Diputada Patricia Pérez al Departamento de Servicios Técnicos.

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Con respecto al término “casa de los sustos”, es el correcto para referirse a los “cambios bruscos y frecuentes” en las políticas del BCCR, como los que se han observado en sus intervenciones en el mercado cambiario, tal y como explicó don Eduardo Lizano, ex Presidente del BCCR, en su libro “REFLEXIONES SOBRE EL BANCO CENTRAL”, publicado por la Academia de Centroamérica en el año 2012.

Casa de los Sustos

“REFLEXIONES SOBRE EL BANCO CENTRAL”, p. 33

Para terminar de silenciar la discusión, don Róger–quien, normalmente, se limita al análisis técnico riguroso–estuvo dispuesto a afirmar algo así como que no hay otra institución más transparente en Costa Rica que el BCCR y que nadie rinde más cuentas que el BCCR. Hasta sugirió que el BCCR era un referente internacional en términos de transparencia y rendición de cuentas.

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Lamentablemente, don Róger Madrigal y yo sabemos que lo que dijo al aire no es cierto. Para muestra un botón. En el año 2010, lideré un grupo de trabajo que, durante varias sesiones, se reunió en la Academia de Centroamérica para generar propuestas acerca de cómo mejorar la transparencia del BCCR. El borrador para discusión del documento Cómo Mejorar la Transparencia de las Políticas Económicas: Caso del BCCR se le presentó a don Róger Madrigal, quien, a su vez, se comprometió a presentarlo a don Rodrigo Bolaños, ex Presidente del BCCR, para definir cómo avanzar.

El BCCR tiene un enorme espacio para mejorar en términos de transparencia y sus representantes hacen mal en silenciar la discusión.

BCCR: De Casa de los Sustos a Casa de Cristal

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¿Cubrirá la casa de cristal (100% de transparencia y rendición de cuentas) que promueve el Presidente de la República, Luis Guillermo Solís Rivera, al Banco Central?

Esto es necesario, tal y como lo expliqué en una entrevista reciente, Economistas piden al Banco Central anunciar -en un corto plazo- acciones sobre el tipo de cambio (CRHOY.com 28/05/14):

“El futuro del tipo de cambio es, por un lado, impredecible para los agentes económicos–para quienes están en la empresa, en su hogar–porque no existe la información suficiente para hacer el análisis.

Yo creo que es muy interesante si uno toma el discurso del Presidente Solís donde habla de una “casa de cristal” y, también, hacer referencia a que el Banco Central se conoce como la “casa de los sustos”.

 La “casa de los sustos” es, precisamente, porque ahí se toman decisiones para manipular el tipo de cambio, en una dirección o en otra, y la gente, simplemente, no cuenta con la información.

Sería muy importante conocer si la “casa de cristal” también va a cubrir el edificio del Banco Central o no. Yo creo que eso es clave para que se cuente con información adecuada para poder hacer alguna predicción educada acerca de cómo se puede mover el tipo de cambio.”

BCCR - Casa de los Sustos

Banco Central de Costa Rica como “casa de los sustos”

 

Algo muy importante que se debe tomar en consideración es que, en opinión del Departamento de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa, la ley no faculta al Banco Central de Costa Rica a ocultar información.

Ley no faculta al BCCR a ocultar información

 

[Documento completo con la opinión del Departamento de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa se encuentra disponible para descarga aquí.]

¿Ottón Solís como Inquisidor General?

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“Porque un grupo de hombres que no se siente obligado a rendir cuentas a nadie, no debe contar con la confianza de nadie.”
Thomas Paine, RIGHTS OF MAN, 1791

Esta mañana, al leer, por primera vez, la nota “Ottón Solís pide cantar tortas de aspirantes” (Diario Extra 28/05/14), me resultó muy interesante la propuesta de Solís, Presidente de la Comisión de Nombramientos de la Asamblea Legislativa, de invitar–con el objetivo de promover la transparencia–a los todos los ciudadanos a ‘cantar’  “supuestos actos de corrupción, algún otro tipo de cuestionamientos o tortas que podrían involucrar a los actuales aspirantes al puesto de defensor adjunto de los Habitantes.” 

“Ottón Solís aseguró que esto es un nuevo mecanismo de transparencia que se aplicará en esta y otras elecciones de funcionarios públicos y tiene la finalidad de elegir el perfil idóneo de acuerdo con el cargo, una vez que se conozcan las irregularidades, los legisladores valorarían la situación y se tomarían en cuenta a la hora de hacer las recomendaciones.”

Ottón Solís - Comisión de Nombramientos

Foto de AmeliaRueda.com

 

Después de leer, nuevamente–y con más cuidado–la nota, me surgieron varias dudas, que expongo a continuación, acerca del mecanismo de ‘transparencia’ propuesto por don Ottón y las implicaciones que su implementación podría tener.

1. ¿Se busca convertir a la Comisión de Nombramientos en un Tribunal de Inquisición y a su Presidente en un Inquisidor General*?

2. Tomando en consideración que cualquiera puede ser acusado de cualquier cosa, ¿serviría el mecanismo propuesto por don Ottón para descalificar a candidatos buenos, en algunos casos, con base en acusaciones falsas?

3. ¿Dónde quedaría el principio de innocencia, consagrado en el artículo 39 de la Constitución Política?

ARTÍCULO 39.- A nadie se hará sufrir pena sino por delito, cuasidelito o falta, sancionados por ley anterior y en virtud de sentencia firme dictada por autoridad competente, previa oportunidad concedida al indiciado para ejercitar su defensa y mediante la necesaria demostración de culpabilidad. …”

4. ¿Promoverá el mecanismo de que la gente ‘cante’ “supuestos actos de corrupción” y “algún otro tipo de cuestionamientos o tortas” de los candidatos ‘escándalos de tres días’ que destruyen, muchas veces sin sustento alguno, la honra de las personas buenas que quieren servir al país?

5. Cuando a alguien se le ocurra ‘cantar una torta’, ¿se enviarían las pruebas de las acusaciones al Ministerio Público o la Comisión de Nombramientos iniciará un juicio moral, independientemente de las leyes establecidas?

6. En el caso de que la Comisión de Nombramientos decida iniciar un juicio moral, ¿cuál será el proceso que seguiría para determinar si un candidato–a quien le ‘cantaron una torta’–puede ocupar un puesto o si se le condena a no ocuparlo?

7. ¿Existirá alguna instancia superior para que los ‘condenados’–justa o injustamente–por la Comisión de Nombramientos presidida por don Ottón puedan apelar las sentencias de ese alto Tribunal?

8. Aparte de descalificar e inhabilitar, en la práctica, a posibles candidatos para ocupar un puesto, ¿podrá ir más allá la Comisión de Nombramientos y recomendar que los ‘culpables’ sean quemados, públicamente, en la hoguera?

9. Si lo que se busca, realmente, es transparencia y rendición de cuentas–la “casa de cristal” sobre la cual nos habló el Presidente de la República, don Luis Guillermo Solís–, ¿se invitará, también a los ciudadanos a cantar’  “supuestos actos de corrupción, algún otro tipo de cuestionamientos o tortas” que involucren a los actuales diputados, jerarcas y funcionarios del Gobierno y entidades autónomas, miembros de Juntas Directivas, etc.?

“…En esta nueva Administración, el pueblo tendrá la posibilidad de escrutar, día a día, nuestras acciones, así como de señalar y censurar nuestras omisiones, para exigir las rectificaciones que correspondan.

Para ese propósito se cuenta con recursos tecnológicos cuya aplicación generalizada será una prioridad de mi Administración. No hay razón alguna para que el país no pueda aprovechar esos instrumentos que tanto pueden ayudarle a hacer transparentes los procesos de toma de decisiones y a promover la eficiencia del aparato estatal. Deseo que el Gobierno –empezando por el propio Despacho presidencial– funcione como una gran vitrina o “casa de cristal” , que permita al ciudadano examinar y escrutar el desempeño de quienes administramos el Estado.”

10. ¿Ante quiénes y cómo rendirían cuentas los miembros del la Comisión de Nombramientos y su Presidente? ¿Acaso no se sienten obligados a rendir cuentas a nadie?

Con base en la información disponible, considero que el mecanismo de ‘cantar’ las tortas de aspirantes a distintos puestos, propuesto por el diputado Ottón Solís, puede resultar muy peligroso e inconveniente.

Espero que tanto don Ottón como los otros miembros de la Comisión de Nombramientos y el Presidente de la República, don Luis Guillermo Solís, puedan referirse a las dudas que planteo en este artículo y que, por el bien de todos, sean capaces de aclarar que no tienen fundamento y que, en contraste, lo que se busca es contribuir a la transparencia y rendición de cuentas–la “casa de cristal”–.

Sería terrible si la Comisión de Nombramientos se transforma en un Tribunal de Inquisición, presidido por Ottón Solís, como Inquisidor General, para hacer que los candidatos que, por cualquier razón, ‘no se consideren convenientes’ ardan en la hoguera.

* El Inquisidor General, de acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española (DRAE), es el “Supremo inquisidor, a cuyo cargo estaba el gobierno del Consejo de Inquisición y de todos sus tribunales.”

El PAC está quedando mal con Dios y con el diablo

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El 11 de febrero pasado, solicité, por medio de una #PeticiónPública a don Luis Guillermo Solís y a los diputados electos del PAC que firmen un documento en el que, claramente, se comprometan a votar en contra cualquier propuesta para crear nuevos impuestos o incrementar los existentes, hasta el año 2017. También, expliqué que:

Si se prepara un simple documento como el que describo (no tiene que ser de más de 1 página)–en el cual los diputados electos del PAC le ponen la firma a la promesa de su candidato presidencial–se podría aprovechar para incluir, de una vez, otros puntos que, todavía, preocupan a varios sectores, como los compromisos de:

1. No obstaculizar el proyecto de la nueva terminal de contenedores (APM Terminals).

2. No cambiar las reglas del juego a las empresas de zonas francas.

3. No apoyar la Reforma Procesal Laboral que promueven los sindicatos.

Después de una semana de que se presentó formalmente el documento en las oficinas del Partido Acción Ciudadana, no he recibido las respuestas públicas solicitadas a don Luis Guillermo Solís y a los diputados electos del PAC.

Petición Pública a LGS y diputados electos del PAC - con sello de recibido -m.jpg

De acuerdo con el artículo 7 – CUMPLIR CON LO PROMETIDO de los estatutos del PAC, las propuestas formuladas en campaña electoral serán de acatamiento obligatorio para los representantes y funcionarios que accedan a cargos públicos en virtud del apoyo de la ciudadanía a tales planteamientos. ¿Si eso es así, por qué no firman don Luis Guillermo y los diputados electos del PAC el documento solicitado en la #PeticiónPública?

Por su parte, el artículo 8 – TRANSPARENCIA Y RENDICIÓN DE CUENTAS de los estatutos del PAC indica que el Partido velará por la aplicación efectiva de los principios de transparencia y de rendición oportuna de cuentas a los ciudadanos. ¿Por qué, entonces, no se dignan don Luis Guillermo Solís y los diputados electos del PAC a responder a la #PeticiónPública y respetuosa de un ciudadano costarricense? Si no se sienten obligados a responder a un ciudadano ahora, ¿por qué creer que cumplirán la promesa de transparencia y rendición de cuentas, a partir de mayo de 2014, que se encuentra plasmada en los estatutos del PAC?

Todos los costarricenses tenemos el derecho a contar con definiciones claras en temas importantes para el futuro del país por parte de los candidatos presidenciales y por parte de los diputados electos. El contar con esa información es necesario para reducir la incertidumbre y poder emitir un voto informado. La posibilidad de brindar esas definiciones claras y reducir la incertidumbre está en manos de don Luis Guillermo y de los diputados electos del PAC, por medio a sus respuestas a la #PeticiónPública. Al respecto, Kenneth J. Arrow, Premio Nobel de Economía, en Information and Economic Behavior  (1973), nos recuerda que:

“cuando hay incertidumbre, usualmente existe la posibilidad de reducirla a través de la adquisición de información. De hecho, la información es simplemente la medida negativa de la incertidumbre…”

Por supuesto, existe un costo político claro para don Luis Guillermo Solís y para los diputados electos del PAC de ponerle la firma a las promesas de campaña, como se solicita en la #PeticiónPública. Ese costo es que no se puede quedar bien con Dios y con el diablo. Hasta el momento, han sido capaces de sostener, en reuniones con distintos grupos, posiciones distintas–adecuando el discurso y las promesas a lo que cada grupo quiere escuchar–. Sin embargo, al definir un compromiso público claro, algunos sectores importantes sentirán que las propuestas concretas–distintas a las promesas que escucharon- los perjudicarán y, como consecuencia, se perderá su apoyo en las urnas.

La estrategia de no eliminar la incertidumbre acerca de qué, exactamente, es lo que se prometió  y con qué, realmente, están dispuestos a comprometerse los hace quedar mal, tanto con Dios como con el diablo. 

No se puede quedar bien con Dios y con el diablo