Recortar gasto público

Estándar

¿ECONOMÍA PLANIFICADA O DESTRUCCIÓN PLANIFICADA?
«¡GASTEN! ¡GASTEN! GASTEN bajo el pretexto de reactivación económica – destrocen el gobierno – culpen a los capitalistas por el fracaso – echen a la basura la constitución y declaren una dictadura.»
~Chicago Tribune, 1934

En febrero de 2011, El Financiero reportó que el segundo mandato presidencial de Óscar Arias (2006-2010) se llevó el premio al gobierno más gastón. Para elaborar el ranking, se tomó en consideración el gasto como porcentaje del Porcentaje Interno Bruto (PIB) en los gobiernos de Óscar Arias (1986-1990), Rafael Ángel Calderón (1990-1994), José María Figueres (1994-1998), Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002), Abel Pacheco (2002-2006) y Óscar Arias (2006-2010).

Luis E. Loría - Gasto público y libertad individual

En abril de 2014, El Financiero reportó que el gobierno de Laura Chinchilla (2010-2014) se había logrado ubicar como el gobierno más gastón en los últimos 23 años y, por lo tanto, había pasado a ocupar el primer lugar en el ranking, desplazando al segundo mandato presidencial de Óscar Arias (2006-2010).

El gobierno de Luis Guillermo Solís (2014-2018) debe asumir el costo político de recortar gasto público [ver «El costo político de recortar gasto público» (La Nación 30/05/12)].

Esa fue una de sus principales promesas de campaña. Sería una enorme decepción si, a inicios del 2018, al abrir las páginas de El Financiero, nos damos cuenta de que el gobierno de Luis Guillermo Solís desplazó al gobierno de Laura Chinchilla como #1 en el ranking del gobierno más gastón.

«El asumir el costo político de recortar gasto público, hoy, es el mejor legado que esta administración le puede dejar a las futuras generaciones. No es justo que el Gobierno obligue a los costarricenses, de hoy y de mañana, a pagar la factura de las decisiones políticas que contribuyeron a disparar, innecesariamente, el gasto público.

Todos conocemos que el gasto público se disparó en rubros como empleo, salarios, beneficios, pensiones y transferencias, a partir de los últimos dos años de la Administración Arias Sánchez. Ese enorme incremento en gasto corriente, que ha continuado durante los primeros dos años de la Administración Chinchilla Miranda, no se tradujo en mejoras tangibles en los servicios para los ciudadanos. Al mismo tiempo, el gasto de inversión, que puede mejorar las capacidades del país para competir en el futuro, se mantuvo en el mínimo.

Hasta la fecha, los encargados del manejo económico han evadido su responsabilidad de presentar propuestas concretas para recortar –de manera significativa e inmediata — el gasto público, particularmente el gasto corriente.»

Chicago Tribune Cartoon - 1934