El miedo a pensar y opinar distinto

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No existen temas tabú. Aborto, unión de parejas del mismo sexo, eutanasia, legalización de las drogas, género, pedofilia, corrupción, estado laico, cultura, ideología, migración izquierdas y derechas, liberalismo y comunismo, pensiones de lujo, abusos sindicales, evasión de impuestos, despilfarro de recursos, violación de la ley, manipulación del tipo de cambio, presupuestos ilegales, ocultamiento de información de interés público, ética y moral, etc., todo, absolutamente, todo–incluyendo los temas más polémicos y sobre los que existen posiciones más diferentes, e incluso opuestas–se deben discutir abiertamente, con argumentos serios, sin perjuicios, sin complejos y sin ataques personales o descalificaciones.
Todos, en libertad, pueden escoger las ideas que les parece importantes defender y promover. También, por supuesto, pueden organizarse, de la manera que consideren más conveniente–sin recurrir a la violencia–para promoverlas.
La tolerancia es clave. El que alguien–por más absurdo e irracional que me parezca–mantenga una posición distinta o, incluso, opuesta, no lo convierte en mi enemigo, ni es razón para odiarlo.
No hay que tener miedo a pensar y opinar distinto. El día en que se limite o prohíba la posibilidad de que una sola persona piense y opine de manera distinta, estaremos renunciando a la posibilidad de progresar como sociedad.
JSM
“Si toda la humanidad, excepto uno, compartiera una opinión y solamente una persona tuviera una opinión contraria, la humanidad no estaría más legitimada para silenciar a esa única persona que lo que esa persona estaría legitimada para silenciar él, si tuviera el poder, a la humanidad. Si una opinión fuera una posesión personal sin valor excepto para su dueño; si el que se obstruya el disfrute de ella fuera simplemente un perjuicio personal, acaso haría diferencia si ese perjuicio fuera infligido solamente sobre unas pocas personas o sobre muchas. Sin embargo, la maldad peculiar de silenciar la expresión de una opinión es que le está robando a la raza humana; a la posteridad, así como a la generación existente; a aquellos que disienten de la opinión todavía más que a los que la sostienen. Si la opinión es correcta, se privan de la oportunidad de intercambiar el error por la verdad: si es incorrecta, ellos pierden lo que es un beneficio casi igual de grande, la percepción más clara y una impresión más viva de la verdad, que se produce por su colisión con el error.”
~John Stuart Mill, “On Liberty”, 1859.