¿Ottón Solís como Inquisidor General?

Estándar

“Porque un grupo de hombres que no se siente obligado a rendir cuentas a nadie, no debe contar con la confianza de nadie.”
Thomas Paine, RIGHTS OF MAN, 1791

Esta mañana, al leer, por primera vez, la nota “Ottón Solís pide cantar tortas de aspirantes” (Diario Extra 28/05/14), me resultó muy interesante la propuesta de Solís, Presidente de la Comisión de Nombramientos de la Asamblea Legislativa, de invitar–con el objetivo de promover la transparencia–a los todos los ciudadanos a ‘cantar’  “supuestos actos de corrupción, algún otro tipo de cuestionamientos o tortas que podrían involucrar a los actuales aspirantes al puesto de defensor adjunto de los Habitantes.” 

“Ottón Solís aseguró que esto es un nuevo mecanismo de transparencia que se aplicará en esta y otras elecciones de funcionarios públicos y tiene la finalidad de elegir el perfil idóneo de acuerdo con el cargo, una vez que se conozcan las irregularidades, los legisladores valorarían la situación y se tomarían en cuenta a la hora de hacer las recomendaciones.”

Ottón Solís - Comisión de Nombramientos

Foto de AmeliaRueda.com

 

Después de leer, nuevamente–y con más cuidado–la nota, me surgieron varias dudas, que expongo a continuación, acerca del mecanismo de ‘transparencia’ propuesto por don Ottón y las implicaciones que su implementación podría tener.

1. ¿Se busca convertir a la Comisión de Nombramientos en un Tribunal de Inquisición y a su Presidente en un Inquisidor General*?

2. Tomando en consideración que cualquiera puede ser acusado de cualquier cosa, ¿serviría el mecanismo propuesto por don Ottón para descalificar a candidatos buenos, en algunos casos, con base en acusaciones falsas?

3. ¿Dónde quedaría el principio de innocencia, consagrado en el artículo 39 de la Constitución Política?

ARTÍCULO 39.- A nadie se hará sufrir pena sino por delito, cuasidelito o falta, sancionados por ley anterior y en virtud de sentencia firme dictada por autoridad competente, previa oportunidad concedida al indiciado para ejercitar su defensa y mediante la necesaria demostración de culpabilidad. …”

4. ¿Promoverá el mecanismo de que la gente ‘cante’ “supuestos actos de corrupción” y “algún otro tipo de cuestionamientos o tortas” de los candidatos ‘escándalos de tres días’ que destruyen, muchas veces sin sustento alguno, la honra de las personas buenas que quieren servir al país?

5. Cuando a alguien se le ocurra ‘cantar una torta’, ¿se enviarían las pruebas de las acusaciones al Ministerio Público o la Comisión de Nombramientos iniciará un juicio moral, independientemente de las leyes establecidas?

6. En el caso de que la Comisión de Nombramientos decida iniciar un juicio moral, ¿cuál será el proceso que seguiría para determinar si un candidato–a quien le ‘cantaron una torta’–puede ocupar un puesto o si se le condena a no ocuparlo?

7. ¿Existirá alguna instancia superior para que los ‘condenados’–justa o injustamente–por la Comisión de Nombramientos presidida por don Ottón puedan apelar las sentencias de ese alto Tribunal?

8. Aparte de descalificar e inhabilitar, en la práctica, a posibles candidatos para ocupar un puesto, ¿podrá ir más allá la Comisión de Nombramientos y recomendar que los ‘culpables’ sean quemados, públicamente, en la hoguera?

9. Si lo que se busca, realmente, es transparencia y rendición de cuentas–la “casa de cristal” sobre la cual nos habló el Presidente de la República, don Luis Guillermo Solís–, ¿se invitará, también a los ciudadanos a cantar’  “supuestos actos de corrupción, algún otro tipo de cuestionamientos o tortas” que involucren a los actuales diputados, jerarcas y funcionarios del Gobierno y entidades autónomas, miembros de Juntas Directivas, etc.?

“…En esta nueva Administración, el pueblo tendrá la posibilidad de escrutar, día a día, nuestras acciones, así como de señalar y censurar nuestras omisiones, para exigir las rectificaciones que correspondan.

Para ese propósito se cuenta con recursos tecnológicos cuya aplicación generalizada será una prioridad de mi Administración. No hay razón alguna para que el país no pueda aprovechar esos instrumentos que tanto pueden ayudarle a hacer transparentes los procesos de toma de decisiones y a promover la eficiencia del aparato estatal. Deseo que el Gobierno –empezando por el propio Despacho presidencial– funcione como una gran vitrina o “casa de cristal” , que permita al ciudadano examinar y escrutar el desempeño de quienes administramos el Estado.”

10. ¿Ante quiénes y cómo rendirían cuentas los miembros del la Comisión de Nombramientos y su Presidente? ¿Acaso no se sienten obligados a rendir cuentas a nadie?

Con base en la información disponible, considero que el mecanismo de ‘cantar’ las tortas de aspirantes a distintos puestos, propuesto por el diputado Ottón Solís, puede resultar muy peligroso e inconveniente.

Espero que tanto don Ottón como los otros miembros de la Comisión de Nombramientos y el Presidente de la República, don Luis Guillermo Solís, puedan referirse a las dudas que planteo en este artículo y que, por el bien de todos, sean capaces de aclarar que no tienen fundamento y que, en contraste, lo que se busca es contribuir a la transparencia y rendición de cuentas–la “casa de cristal”–.

Sería terrible si la Comisión de Nombramientos se transforma en un Tribunal de Inquisición, presidido por Ottón Solís, como Inquisidor General, para hacer que los candidatos que, por cualquier razón, ‘no se consideren convenientes’ ardan en la hoguera.

* El Inquisidor General, de acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española (DRAE), es el “Supremo inquisidor, a cuyo cargo estaba el gobierno del Consejo de Inquisición y de todos sus tribunales.”