¿Por qué apoyar un Directorio opositor [al PAC + FA]?

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No estoy de acuerdo con el análisis que presenta, hoy, el Editorial de La Nación, Directorio opositor, una vez más, en el que cuestiona las motivaciones del Partido Liberación Nacional (PLN) para apoyar un Directorio de oposición en la Asamblea Legislativa, incluso sugiriendo–sin aportar evidencia–que lo que pretende es ejercer una “oposición a ultranza”.

“El PLN tiene la responsabilidad de explicarse mejor, so pena de parecer dispuesto a ejercer la oposición a ultranza. Por lo pronto, giró un cheque en blanco a las demás fracciones opositoras. ¿Está interesado en presidir comisiones de importancia? ¿Pretende evitar la influencia del extremismo, cuyos votos a favor del PAC podrían quedar condicionados a iniciativas contrarias al credo liberacionista? ¿Hay acuerdo con los probables socios sobre los puntos más importantes del programa del PLN, como el tema de la generación privada? ¿Exploró con la fracción de gobierno la posibilidad de establecer una agenda común?

Las respuestas son fundamentales para despejar justificadas preocupaciones de un ejercicio de la oposición por la oposición misma, pensada para debilitar al rival y no para fortalecer al país.”

Quien, hasta la fecha, ha hecho todo lo posible por unir a la oposición y entregar el Directorio a los partidos de la oposición es el Partido Acción Ciudadana (PAC), quien, todavía al calor de los resultados de la segunda ronda electoral, corrió a abrazarse con el Frente Amplio (FA) y anunciar la adopción de una agenda de proyectos–muchos de ellos muy negativos y peligrosos–que promueven, con fuerza, el FA y sus aliados cercanos, los sindicatos radicales que, junto con ellos, promueven la Democracia de la Calle. Ver

Parece que los peores temores y preocupaciones–respecto a que los diputados electos del Partido Acción Ciudadana (PAC) se adhirieran a la agenda que el Frente Amplio (FA) y los sindicatos radicales promueven, tanto en el Congreso como en la calle–ya se materializaron.

Democracia de la Calle - PAC y FA

No se necesitó más de tres días, después de que Luis Guillermo Solís resultara electo en segunda ronda, para que el PAC corriera a vender sus almas y sus votos (lo más seguro es que ya estuvieran negociados, por debajo de la mesa y a espaldas de los electores desinformados) para apoyar que se revoque el veto de la Administración de Laura Chinchilla a la reforma al Código Procesal Laboral–en contra de los intereses de todos los costarricenses que aman la paz y la libertad y abrazando una agenda nefasta de unos cuántos líderes sindicales (ver “¿Legalizar la coerción y la violencia en Costa Rica? [Reforma al Código Procesal Laboral]“)–que, entre otras cosas,  permitiría la huelga en los servicios básicos esenciales, a cambio de ‘un plato de lentejas’: los votos de los diputados electos del FA para dominar el Directorio Legislativo.”

La verdadera amenaza, en contraste con lo que sugirió el editorialista de La Nación, sería que el PAC logre alcanzar los votos suficientes para dominar el Directorio legislativo, ya que todas las señales, enviadas desde la Asamblea Legislativa y por algunos Ministros y jerarcas de instituciones autónomas designados (ver Futuro ministro de Trabajo sugiere levantar veto a Reforma Procesal Laboral y Posible apertura del mercado eléctrico tensa ambiente sindical), apuntan a que la agenda prioritaria de proyectos que promovería la fracción oficialista no sería la que Luis Guillermo Solís prometió durante la campaña electoral que lo convirtió en Presidente electo, sino la del FA y los sindicatos radicales.

Un Directorio opositor podría impedir que el rojo de la bandera del PAC se tiña de amarillo, haciendo que sea imposible distinguirla de la bandera del FA.

PAC y FA 3

¿Qué estás dando para contribuir al bien común?

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¡Todos tenemos que dar algo! El bien común es cosa de todos, no solamente de los gobernantes. Los ciudadanos, sobretodo si son católicos, no pueden desinteresarse de la política, nos recuerda el Papa Francisco.

Papa Francisco

Por una parte, de acuerdo con el Santo Padre, el amor y la humildad son indispensables para quienes gobiernan.

No se puede gobernar al pueblo sin amor y sin humildad. Y cada hombre, cada mujer que tiene que tomar posesión de un servicio público, debe hacerse estas dos preguntas: “¿Amo a mi pueblo para servirle mejor? ¿Soy humilde y oigo lo que dicen todos los otros, las diferentes opiniones para elegir el mejor camino? “. Si no se hace estas preguntas su gobierno no va a ser bueno. El hombre o la mujer gobernante – que ama a su pueblo, es un hombre o una mujer humilde.

Por otra parte, los ciudadanos no podemos lavarnos las manos. De acuerdo con la Doctrina Social de la Iglesia, la política es una de las formas más elevadas de la caridad, porque sirve al bien común.

Todos los ciudadanos estamos llamados a colaborar con los gobernantes, día a día (no hay que esperar a las elecciones cada cuatro años), aportando nuestras opiniones, nuestras palabras y nuestras correcciones para, de esa manera, contribuir al bien común.

Hay la costumbre – observó también el Pontífice – de solo hablar mal de los gobernantes y sobre las “cosas que no van bien”: “ves las noticias en la televisión y los apalean, apalean ; lees el periódico y lo mismo …. ¡siempre lo malo, siempre en contra!”. Quizás – continuó – “el gobernante, si, es un pecador, como lo era David, pero yo debo colaborar con mi opinión, con mi palabra, también con mi corrección” porque ¡todos “debemos participar al bien común!”.

Es un error, aclaró el sucesor de San Pedro, creer que los católicos no deben interesarse y participar en temas relacionados con la política.

“Un buen católico no se inmiscuye en política”. Eso no es cierto. Este no es un buen camino. Un buen católico debe entrometerse en política, dando lo mejor de sí, para que el gobernante pueda gobernar. Y ¿qué es lo mejor que podemos ofrecer a los gobernantes? ¡La oración! Eso es lo que dice Pablo: “La oración para todos los hombres y para el rey y para todos los que están en el poder”. “Pero, Padre, aquella es una mala persona, debe ir al infierno…”. “Reza por él, reza por ella, para que pueda gobernar bien, para que ame a su pueblo, para que sirva a su pueblo, para sea humilde” ¡Un cristiano que no reza por los gobernantes no es un buen cristiano! “Pero, Padre, cómo puedo orar por esta persona que no va …”. “Reza para que se convierta.” Rezar. Y esto no lo digo yo, lo dice San Pablo, la Palabra de Dios”.

La Iglesia ha aclarado algunas cuestiones relativas al compromiso y la conducta de los católicos (políticos católicos y todos los fieles laicos) en la vida política en las sociedades democráticas. Tal y como explica el documento, los cristianos no pueden promover o apoyar propuestas alternativas o contrarias a los contenidos fundamentales de la fe y la moral.

Cuando la acción política tiene que ver con principios morales que no admiten derogaciones, excepciones o compromiso alguno, es cuando el empeño de los católicos se hace más evidente y cargado de responsabilidad. Ante estas exigencias éticas fundamentales e irrenunciables, en efecto, los creyentes deben saber que está en juego la esencia del orden moral, que concierne al bien integral de la persona. Este es el caso de las leyes civiles en materia de aborto y eutanasia (que no hay que confundir con la renuncia al ensañamiento terapéutico, que es moralmente legítima), que deben tutelar el derecho primario a la vida desde de su concepción hasta su término natural. Del mismo modo, hay que insistir en el deber de respetar y proteger los derechos del embrión humano. Análogamente, debe ser salvaguardada la tutela y la promoción de la familia, fundada en el matrimonio monogámico entre personas de sexo opuesto y protegida en su unidad y estabilidad, frente a las leyes modernas sobre el divorcio. A la familia no pueden ser jurídicamente equiparadas otras formas de convivencia, ni éstas pueden recibir, en cuánto tales, reconocimiento legal. Así también, la libertad de los padres en la educación de sus hijos es un derecho inalienable, reconocido además en las Declaraciones internacionales de los derechos humanos. Del mismo modo, se debe pensar en la tutela social de los menores y en la liberación de las víctimas de las modernas formas de esclavitud (piénsese, por ejemplo, en la droga y la explotación de la prostitución). No puede quedar fuera de este elenco el derecho a la libertad religiosa y el desarrollo de una economía que esté al servicio de la persona y del bien común, en el respeto de la justicia social, del principio de solidaridad humana y de subsidiariedad, según el cual deben ser reconocidos, respetados y promovidos «los derechos de las personas, de las familias y de las asociaciones, así como su ejercicio».[21] Finalmente, cómo no contemplar entre los citados ejemplos el gran tema de la paz. Una visión irenista e ideológica tiende a veces a secularizar el valor de la paz mientras, en otros casos, se cede a un juicio ético sumario, olvidando la complejidad de las razones en cuestión. La paz es siempre «obra de la justicia y efecto de la caridad»;[22] exige el rechazo radical y absoluto de la violencia y el terrorismo, y requiere un compromiso constante y vigilante por parte de los que tienen la responsabilidad política. [énfasis en el original]

Thomas More

¿Es mucho pedir a gobernantes, ciudadanos y católicos un compromiso con el ejercicio de virtudes? Santo Tomás Moro demostró, con su vida y con su muerte como mártir, que ese compromiso sí es posible.

En este contexto es útil volver al ejemplo de santo Tomás Moro que se distinguió por la constante fidelidad a las autoridades y a las instituciones legítimas, precisamente porque en las mismas quería servir no al poder, sino al supremo ideal de la justicia. Su vida nos enseña que el gobierno es, antes que nada, ejercicio de virtudes. Convencido de este riguroso imperativo moral, el Estadista inglés puso su actividad pública al servicio de la persona, especialmente si era débil o pobre; gestionó las controversias sociales con exquisito sentido de equidad; tuteló la familia y la defendió con gran empeño; promovió la educación integral de la juventud. El profundo desprendimiento de honores y riquezas, la humildad serena y jovial, el equilibrado conocimiento de la naturaleza humana y de la vanidad del éxito, así como la seguridad de juicio basada en la fe, le dieron aquella confiada fortaleza interior que lo sostuvo en las adversidades y frente a la muerte. Su santidad, que brilló en el martirio, se forjó a través de toda una vida entera de trabajo y de entrega a Dios y al prójimo.

Concluyo dejando tres tareas a los lectores que hayan tenido la paciencia de acompañarme hasta aquí:

1. Oremos, como lo sugirió el Papa Francisco, por los Luis Guillermo Solís Rivera, Presidente electo de la República, y por quienes lo acompañarán en su Gobierno (hoy, a las 4:00 p.m., anunciará los nombres de sus Ministros y algunos Presidentes de instituciones autónomas), “para que nos gobiernen bien, para que lleven a nuestra patria, a nuestra nación, y también al mundo adelante, para que exista la paz y el bien común”.”

Luis Guillermo Solís

2. Dediquemos unos minutos a meditar y responder a las siguientes preguntas:

  • ¿Qué estoy dando para aportar,  desde mi lugar (no es necesario pertenecer a un partido político, ONG o estar en el gobierno), al bien común?
  • ¿Hay algo más que podría hacer y que no estoy haciendo (sobran las excusas)?
  • ¿Estoy verdaderamente comprometido con el ejercicio de las virtudes que contribuyen a construir una mejor sociedad para todos?

3. Compartamos este artículo con quienes–por la razón que sea–no están dando nada para aportar al bien común.

Democracia de la Calle: Unión del PAC, FA y sindicatos radicales

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Parece que los peores temores y preocupaciones–respecto a que los diputados electos del Partido Acción Ciudadana (PAC) se adhirieran a la agenda que el Frente Amplio (FA) y los sindicatos radicales promueven, tanto en el Congreso como en la calle–ya se materializaron.

Democracia de la Calle - PAC y FA

No se necesitó más de tres días, después de que Luis Guillermo Solís resultara electo en segunda ronda, para que el PAC corriera a vender sus almas y sus votos (lo más seguro es que ya estuvieran negociados, por debajo de la mesa y a espaldas de los electores desinformados) para apoyar que se revoque el veto de la Administración de Laura Chinchilla a la reforma al Código Procesal Laboral–en contra de los intereses de todos los costarricenses que aman la paz y la libertad y abrazando una agenda nefasta de unos cuántos líderes sindicales (ver “¿Legalizar la coerción y la violencia en Costa Rica? [Reforma al Código Procesal Laboral]“)–que, entre otras cosas,  permitiría la huelga en los servicios básicos esenciales, a cambio de ‘un plato de lentejas’: los votos de los diputados electos del FA para dominar el Directorio Legislativo.

En cuanto al diálogo con los frenteamplistas, ya se estableció que se trabaje sobre una agenda de proyectos de ley que incluyan el rechazo al veto para el Código Procesal Laboral, plan de ley que permitiría las huelgas en los servicios básicos esenciales.

Como resultado de estas negociaciones, los diputados electos del PAC–al igual que ya lo habían anunciado diputados electos del FA–han convertido sus oficinas en el Congreso en ‘sucursales’ de sindicatos radicales acostumbrados a recurrir a la coerción y la violencia–lo que a ellos les gusta llamar “Democracia de la Calle”— para obtener privilegios injustos y ganar poder a costa del sacrificio de derechos de los ciudadanos, de la libertad y de la democracia.

Hoy, se ha convertido en realidad uno de los escenarios probables que analizó Constantino Urcuyo, en su blog personal “CURCUYO: Reflexiones sobre el presente”. En su post “FRENTE AMPLIO: GUERRAS CIVILES POST-ELECTORALES” (08/02/14), explicó, en relación a la “Democracia de la Calle”, que:

El escenario legislativo

El Frente Amplio busca que el PAC se le acerque,que tenga que negociar,que vea en los nueve votos de la izquierda parlamentaria el complemento para el establecimiento de una alianza legislativa que sería complementada con el apoyo de movimientos sociales desde la Democracia de la Calle.

Como bien lo ha expresado Albino Vargas : ”… la izquierda le exigirá a Luis Guillermo Solís que esté dando a todas horas y todos los días, señales claras de que su gestión gubernativa es distinta, diferente; y que la misma estará marcada por el más decidido combate a la desigualdad, por la máxima transparencia en la gestión pública, por el bien común y por la justicia social.

Deberá ejercer un liderazgo todavía más firme del que exhibió en esta campaña electoral de primera ronda, para que un eventual gobierno suyo sea en pro de las mayorías (….)considerando que dentro de su propia colectividad partidaria no serán pocas las zancadillas conservadoras que, por ejemplo, le generarán problemas cuando se decida a impulsar la imperiosa progresividad tributaria ….”

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En la Asamblea y desde la calle

Agregando luego: “La esperanza de un gobierno decente y relativamente progresista, combinada con la acción parlamentaria de un relevante grupo de congresistas provenientes de las luchas sociales (especialmente en los partidos PAC y FA), nos da un optimismo moderado de que, por fin, la hegemonía del capital neoliberal en nuestra sociedad, empieza a ceder paso al surgimiento, aunque sea tímido, de la otra hegemonía: la de lo social, la de lo popular, la de lo ciudadano.

No obstante, ahora más que nunca, pensar en una articulación estratégica de la movilización popular, es una tarea de profunda relevancia para toda la gama diversa de los movimientos sociales.”

Esta articulación  no solo vendrá del parlamento, sino de:  

“Una recomposición organizativa, una conjunción de agenda de trabajo y de lucha compartida; en fin, una apelación estructurada al concepto de “Democracia de la Calle

Manifestación_1_de_mayo_en_Costa_Rica,_2013

Concepto que reafirma la ANEP en su escrito del 4 de febrero en La Prensa Libre, apuntando:

“Desde el “afuera partidario”, en la trinchera de la lucha social en que nos desenvolvemos, estamos más que contentos. La “Democracia de la Calle” tiene enormes potencialidades de una nueva reedición en escenarios de otro calibre, a partir de la nueva realidad política nacional abierta este domingo 2 de febrero. ¡Qué alegría!: estamos en mejores condiciones para lucha social.”

¿Es esto lo que quiere para Costa Rica más de un millón trescientos mil costarricenses que votó por Luis Guillermo Solís el pasado 6 de abril? No lo creo.

¿Qué acciones va a tomar Luis Guillermo Solís para detener y corregir esto, inmediatamente, antes de que sea demasiado tarde (no olvidar URSS, Cuba y Venezuela)?