El retorno de los tres monos sabios y la política económica

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“Pigmei Gigantum humeris impositi plusquam ipsi Gigantes vident.” *
–Didacus Stella, Luc. 10, tom 2.

Durante las últimas semanas, he publicado una serie de artículos en los cuales hago referencia a otros artículos escritos–varios de ellos escritos más de 4 años atrás–antes de que terminara la administración Arias Sánchez (2006-2010) e iniciara la administración Chinchilla Miranda (2010-2014), para hacer evidente el hecho de que muy poco o nada se ha avanzado en la solución de problemas relacionados con un mal manejo de la política económica, a pesar de las advertencias acerca de los riesgos que hice, de manera oportuna, y las propuestas concretas de alternativas que puse sobre la mesa para su discusión. En esta categoría caen los siguientes artículos:

Casino cambiario II” (18/02/14)

Via crucis cambiario: LA DOLARIZACIÓN [última estación]” (08/03/14)

Teología económica: verdades reveladas por el tiempo” (09/03/14)

Esta semana, el semanario El Financiero, después de analizar los aportes de la Administración Chinchilla Miranda a la solución de los problemas económicos que heredó–algunos de ellos bastante graves–de la administración Arias Sánchez, alcanzó, en su “Editorial: Un legado modesto“, la misma conclusión:

“…el legado de la administración Chinchilla en el campo económico es bien modesto.”

Los tres monos sabios

Como los problemas económicos que enfrentamos actualmente son los mismos de hace 4 años, pero más graves, consideré importante, en estos momentos, rescatar el artículo “Los tres monos sabios y la política económica” (Diario Extra 13/10/09), cuyo texto reproduzco, por su relevancia y vigencia, de manera íntegra, a continuación:

Los tres monos sabios, en conjunto, representan el antiguo principio proverbial oriental de “no ver el mal, no escuchar el mal, no hablar el mal”. Los tres monos son Mizaru, cubre sus ojos, Kikazaru, cubre sus oídos, e Iwazaru, cubre su boca. A los monos se les atribuyen varios significados. Entre éstos, se encuentra el referirse a aquellos a quienes al enfrentar situaciones impropias o incómodas responden viendo para otra parte, evadiendo su responsabilidad por encarar la situación o simulando ignorancia respecto a los problemas.

La actitud de quienes han tenido en sus manos las riendas del manejo económico en el gobierno actual replica la de los tres monos. En primer lugar, se rehúsan a ver el mal. En su momento, se negaron a reconocer que la crisis financiera internacional tendría un impacto negativo para el país. Luego, cuando ya era demasiado tarde y era evidente lo que pasaba en Costa Rica y el mundo entero, pusieron manos a la obra para diseñar un “Plan escudo” para enfrentar la crisis. El famoso plan dejó por fuera cualquier medida interesante, desde un punto de vista fiscal o monetario, para contribuir efectivamente a la reactivación económica. Actualmente, a pesar de que -debido a los desaciertos locales en el manejo de la política económica- los costarricenses han sufrido más de lo necesario y las consecuencias de la crisis han sido graves, no se han anunciado rectificaciones. Por el contrario, insisten en continuar haciendo lo mismo.

En segundo lugar, se rehúsan a escuchar el mal. Ante el letargo que se apoderó del manejo de la política económica y sus desastrosos resultados, las voces de intelectuales, académicos y analistas -representando a toda la diversidad de ideologías y enfoques posibles- se han elevado para señalar con claridad los problemas y presentar alternativas que permitan superar los problemas. La respuesta, una y otra vez, por parte de las autoridades del gobierno ha sido la misma: ver para otra parte. Ejemplos claros de esto son el fallido experimento con las bandas cambiarias, la manipulación de tasas de interés y el crecimiento del gasto público sin contar con fuentes claras de financiamiento. Como resultado, los costos para la sociedad son cada vez mayores.

En tercer lugar, se rehúsan a hablar el mal. ¿Por qué continúan evadiendo la discusión abierta de alternativas de política económica? ¿Por qué no reconocen los errores que han cometido? ¿Por qué insisten en la implementación de políticas nocivas para la competitividad y la reactivación económica? ¿Por qué asumen que ellos tienen la razón? ¿Por qué no rinden cuentas a los ciudadanos?

Escrutinio y debate. El patrón de conducta de los tres monos sabios tiene su génesis, probablemente, en la premisa de que un planificador central (burócrata del Banco Central o Ministerio de Hacienda) tiene el conocimiento y sabiduría suficiente para determinar qué es lo que más le conviene a cada individuo. Esa premisa emerge de teorías intervencionistas y empobrecedoras como las expuestas por Marx, Keynes y Galbraith. En la realidad, el conocimiento requerido para garantizar el uso más eficiente de los recursos en la sociedad no está al alcance de un solo individuo (o grupo de individuos), sin importar cuán brillante sea. En ese punto han insistido Knight, Hayek y Mises. La única forma para diseñar mejores políticas públicas es someter las propuestas e iniciativas a procesos de escrutinio abierto, debate y crítica. La negativa a hacerlo atenta contra el progreso y la sana evolución en una sociedad libre.

El frente económico del gobierno debe estar dispuesto a ver, escuchar y hablar acerca de los problemas que han causado en el manejo de la política económica y estar dispuestos a discutir abiertamente cómo superarlos. Lo mismo aplica para quienes aspiran a ocupar puestos de elección popular a partir de mayo de 2010.

Si regresamos al presente, lo único que cambia es la última línea: “Lo mismo aplica para quienes aspiran a ocupar puestos de elección popular a partir de mayo de 2014.” 

* Tomado de Merton, Robert K. “On the shoulders of giants: a Shandean postscript”, University of Chicago Press, 1993, página 3. Traducción: “Un pigmeo parado sobre los hombros de gigantes puede ver más allá que los propios gigantes.”

Destrucción creativa para el modelo de desarrollo costarricense

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En Costa Rica, no podemos continuar con el nadadito de perro‘, ‘pateando la pelota hacia adelante‘ y ‘desatascando la carreta. Ya mucho se ha hablado acerca de que el modelo de desarrollo costarricense ha sido insuficiente y se está agotandoEs claro que la estrategia de mejoras graduales no sirvió para responder a las demandas de los ticos y de los mercados internacionales.

Durante los últimos 25 años, los principales intentos por  reformar el Estado costarricense han fracasado y existen dudas importantes acerca de la posibilidad de lograr los consensos requeridos para completarla.

Como las dificultades de reformar el Estado, como un todo, son enormes, vale la pena considerar con seriedad la posibilidad de innovaciones en arreglos institucionales para permitir que actores locales–ya sea públicos o privados, locales o internacionales–asuman actividades que, hasta ahora, se las han reservado el Gobierno y sus instituciones.

En esta línea, Fernando Zamora C, en su artículo “Desafíos del modelo constitucional” (La Nación 22/03/14), propone apostar por fortalecer el poder local:

Así, es posible trasladar funciones vitales del gobierno hacia formas públicas de organización cercanas al individuo y la comunidad. Y, en otra vía, también fomentar formas de ejecución no gubernamentales de las obras y políticas públicas bajo la rectoría, pero sin la ejecución por parte de la burocracia estatal.

La forma directorial de gobierno hace viable que los actores públicos locales asuman actividades típicas del Gobierno Central, como, por ejemplo, la educativa, de seguridad ciudadana, administración sanitaria y hospitalaria. En Suiza, los cantones controlan, incluso, cierto desarrollo de infraestructura, gestión aduanera, portuaria y aeroportuaria, y hasta el desarrollo de proyectos energéticos y científicos. En esencia, una verdadera revolución constitucional.

Startup Cities Institute

Un tipo de innovación en arreglos institucionales más profunda y disruptiva–en mi opinión, capaz de lograr la ‘destrucción creativa’ (Schumpeter) que requiere nuestro modelo de desarrollo–es la que promueve el Startup Cities Institute, de la Universidad Francisco Marroquín, en Guatemala, de la mano de líderes como Giancarlo Ibarguen, Carmina Valdizán y Zachary Caceres. En el artículo “¿Y si la política progresara como la tecnología?” (El Amigo de la Marro 14/03/14), se explica que:

Las Startup Cities compiten para atraer a ciudadanos proveyendo bienes públicos de alta calidad, seguridad, servicios sociales y una buena administración de justicia. Democratizan el acceso a la ley y al gobierno y da a los pobres del mundo la misma oportunidad para convertirse en empresarios exitosos, oportunidad que en algunos países existe sólo para unos pocos.

Estas ciudades pueden ser usadas para crear crecimiento económico inclusivo, combatir la corrupción y la inseguridad y para poner a prueba políticas públicas innovadoras sobre servicios públicos, transparencia y gestión ambiental.

Las Startup Cities son una versión refinada de las zonas libres del siglo XX, usualmente llamadas zonas económicas especiales, zonas de procesos de exportación o zonas libres de impuestos. Estas zonas son pequeñas porciones de tierras con políticas tributarias y regulatorias ligeramente diferentes. Muchas de ellas han creado trabajos y atraído inversiones, pero han hecho poco para abrir el acceso a herramientas de emprendedurismo para los pobres del mundo.

Para muchos, la primera reacción al escucha hablar de las Startup Cities podría ser de rechazo automático, por considerar que se trata de una propuesta salida de un libro de ciencia ficción. Sin embargo, esa sería una reacción equivocada, ya que desde el tiempo de los fenicios, como explicó Geoffrey Parker en “Sovereign City: TheCity-State though History”, se ha documentado que ciudades con arreglos institucionales superiores fueron más efectivas, que otras con arreglos institucionales inferiores, en contribuir a que sus ciudadanos escaparan de la pobreza y  alcanzaran mayores niveles de bienestar y prosperidad.

Las primeras ciudades estado eran, por lo tanto, la invención de personas que habían descubierto que el comercio marítimo podía transformar la pobreza en riqueza y que requerían un sistema político que permitiera conducirlo de la manera más efectiva y con el mínimo de interferencia.
Es hora de que Costa Rica apueste decididamente, con las Startup Cities, por una ‘destrucción creativa’ de su modelo de desarrollo, para que así pueda aspirar, en un futuro no muy lejano–gracias a mejoras significativas en innovación y productividad–a ubicarse dentro del grupo de los países que ofrecen los mejores niveles de bienestar y prosperidad a sus ciudadanos.

Asesor Presidencial de LGS para la Dolarización de Costa Rica

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21 de marzo de 2014

Sr.
Luis Guillermo Solís Rivera
Candidato Presidencial
Partido Acción Ciudadana

Estimado don Luis Guillermo:

En respuesta a su solicitud, en este vínculo, puede encontrar una versión resumida de mi currículum, para que sea considerado en el proceso de selección para el puesto de Asesor Presidencial para la Dolarización de Costa Rica.

Como explico, en detalle, en mi artículo “Via crucis cambiario: LA DOLARIZACIÓN [última estación]“:

  1. La flotación–arbitraria (como la que tenemos hoy), libre o administrada–NO es viable, debido a que el mercado cambiario costarricense es ineficiente y esa realidad no se puede corregir, sin importar cuántas distorsiones adicionales se introduzcan.
  2. Regresar a las minidevaluaciones–o, para efectos prácticos, estrechar las bandas cambiarias–sería un error y representaría un retroceso importante, ya que condenaría a los costarricenses, nuevamente, a inflaciones de dos dígitos, lo cual perjudica, especialmente, a quienes menos tienen.
  3. La dolarización oficial de la economía permite eliminar–de manera rápida y efectiva–la incertidumbre cambiaria y el manejo arbitrario de la política monetaria y cambiaria por parte de la Junta Directiva del Banco Central que, por medio de sus intervenciones y abusando de sus excesivos poderes, se ha dedicado a redistribuir, de manera injusta, el fruto del trabajo de los costarricenses, beneficiando a grupos privilegiados y castigando a la inmensa mayoría.

El propio presidente actual del Banco Central de Costa Rica, don Rodrigo Bolaños, antes de asumir su cargo, en el 2008, en el artículo “Dolarización: No es el momento“, explicó que mantenía serias dudas con respecto a que la flotación pudiera funcionar en un país como Costa Rica y, que si resultaba evidente–como ya lo es–que la flotación no funciona, pues hace sentido considerar seriamente la dolarización oficial.

ME parece que este no es el momento para dolarizar la economía. Si bien estoy totalmente de acuerdo en que hay que analizar esta opción para el largo plazo (¿dentro de unos 15 a 20 años?), desde 2006 y por los próximos años estaremos en el proceso que el Banco Central de Costa Rica, BCCR, ha señalado y es el de bandas cambiarias seguido de una flotación administrada. Mi argumento es práctico, ya el BCCR definió esa ruta y me parece que solo si se diera una catástrofe bajo las bandas/flotación administrada se debería pensar en cambiar a un esquema como la dolarización. 

LAS DUDAS Mis dudas sobre la flotación administrada provienen de nuestra alta apertura comercial y financiera con el exterior, que difícilmente permitirían que el tipo de cambio se pueda dejar flotar libremente y aún en una flotación administrada podrían existir conflictos severos entre las metas de inflación y los movimientos del tipo de cambio real. Si el tipo de cambio se vuelve muy inestable, el costo económico de la flotación podría ser muy alto en términos de volatilidad de la economía.

Los beneficios anuales de dolarizar la economía costarricense, al compararla con la alternativa de continuar con las bandas cambiarias, serían de, por lo menos, ₡350,000,000,000 (trescientos cincuenta mil millones de colones), una cifra cercana al 1.75% del PIB para el año 2012 o–para hablar en términos de la moneda #1 en el sistema financiero internacional–unos $700,000,000 (setecientos millones de dólares), utilizando un tipo de cambio de ₡500 por $1. Los detalles de la estimación pueden ser consultados en el artículo” ₡350,000,000,000 razones para Dolarizar*“.

Desde una perspectiva técnica, no existen razones para no proceder a dolarizar oficialmente la economía. Las supuestas desventajas que se le atribuyen a la dolarización se han construido sobre creencias y mitos que no guardan relación con la realidad, tal y como lo aclaró, en el 2008, don Eduardo Lizano, en su artículo “Dolarización, una vez más“:

Las principales desventajas que se señalan a la “dolarización” son las siguientes: 

– Al no poder emitir colones, el Banco Central pierde las ganancias del llamado “señoreaje”. Debe observarse, sin embargo, que el Banco Central ya ha dejado de percibir una parte importante del “señoreaje” debido a dos motivos: primero, la dolarización “de facto” ha reducido el uso de la moneda nacional (billetes) y segundo, cada día se usa menos el dinero en efectivo en vista del uso del cheque, de las tarjetas de crédito y débito y de las transferencias electrónicas. 

– El Banco Central perdería el control sobre la política monetaria. Esta pasaría a manos de la Reserva Federal de EE.UU. Sin embargo, debe señalarse que la actual autonomía o control del Banco Central, en cuanto al manejo de su política monetaria, es muy relativa. 

En efecto, ya hoy, sin “dolarización”, sucede que: 

• las decisiones de la Reserva Federal deben tomarse en cuenta en Costa Rica, tal como acontece con la fijación de las tasas de interés; 

• el grado de “dolarización” actual de la economía nacional le impide al Banco Central utilizar libremente sus instrumentos de política monetaria: Por lo anterior, los márgenes de acción del Banco Central son bastante estrechos. Y esto sin tomar en cuenta las limitaciones adicionales que sus propias pérdidas le imponen. 

– Se produciría una pérdida de “soberanía” nacional. Este argumento debe ubicarse en su debida perspectiva. La internacionalización de las relaciones económicas (financieras y comerciales) conlleva la pérdida de grados de libertad para los países. En efecto, al participar en la Organización Mundial del Comercio (OMC), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y en otros organismos internacionales, el país se compromete a actuar de determinada manera, a comportarse de acuerdo con normas internacionales y no nacionales. 

– El Banco Central perdería su papel de prestamista de última instancia ya que no puede emitir dinero para ayudar a bancos comerciales en dificultades. Debe tenerse presente, sin embargo, que esos bancos pueden obtener sus propias líneas de crédito en el exterior y que el Banco Central podría destinar recursos a este propósito provenientes de sus reservas monetarias internacionales o de líneas de crédito de contingencia del Fondo Monetario Internacional. 

– La economía costarricense estaría sometida a los vaivenes de la economía de EE.UU. Pero esto, para bien o para mal, ya sucede, en la actualidad. De hecho, el grado de integración, financiera y comercial, con la economía de EE.UU., hace que hoy la economía de Costa Rica deba seguir de cerca el ciclo económico de EE.UU. Como se dice: cuando la economía de EE.UU. estornuda, la de Costa Rica sufre de resfrío o de pulmonía.

Como se ha expuesto, la dolarización oficial representa la mejor alternativa para superar, de manera definitiva, la crisis cambiaria que ha propiciado el manejo imprudente de la política monetaria y cambiaria por parte de la Junta Directiva del Banco Central y que, hoy, ahuyenta la inversión, conduce a la quiebra a micro y pequeñas empresas y destruye puestos de trabajo.

Adicionalmente, como bien indicó Steve H. Hanke, profesor de economía aplicada en la Johns Hopkins University en Baltimore y experto en la materia, en el año 2010, en “Un comentario sobre la dolarización en Costa Rica“, Costa Rica se puede dolarizar, sin pedir prestado un solo dólar estadounidense, entre 30 y 60 días después de aprobar una ley de dolarización en el congreso.

Segundo, consideremos la viabilidad de la dolarización. De acuerdo a las estadísticas del Banco Central de diciembre del 2009, Costa Rica cuenta con activos netos externos que eran aproximadamente el doble de su base monetaria restringida en colones. Por lo tanto, Costa Rica cuenta con más que suficientes reservas extranjeras para dolarizar. La dolarización se puede llevar a cabo sin pedir prestado un solo dólar estadounidense. Mi experiencia de primera mano como Consejero Estatal y asesor del Presidente de Montenegro y como asesor del Ministro de Economía y Finanzas en Ecuador —dos países que dolarizaron sus economías exitosamente en 1999 y 2000, respectivamente— me permite afirmar con seguridad que Costa Rica podría dolarizarse 30 a 60 días después de que una ley de dolarización sea aprobada.

En el 2010, presenté, ante la Oficina de Iniciativa Popular de la Asamblea Legislativa, el proyecto de “Ley de Responsabilidad Monetaria, Integración Financiera y Dolarización” (#1686), así que--si existe la voluntad política, de parte suya y del equipo económico del PAC–sería factible aprobar el proyecto de ley y dolarizarnos antes del 1ero de mayo de 2014.

Proyecto de ley Dolarización

Quedo a la espera de su pronta respuesta, para programar una entrevista y profundizar en los detalles de la colaboración, para poder iniciar, de inmediato, el urgente trabajo para dolarizar Costa Rica. ¡No hay tiempo que perder!

Sin más por el momento, se despide, atentamente,

Luis E. Loría

Teología económica: verdades reveladas por el tiempo

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En diciembre de 2008, antes de que el Presidente Óscar Arias presentara el Plan Escudo, su propuesta para enfrentar la crisis económica, advertí en mi artículo “Teología Económica” (El Financiero 28/12/08) algo que se ha convertido en una verdad revelada por el tiempo (rechazada solamente por el ex Ministro de Hacienda, don Guillermo Zúñiga), pero que, en aquel momento, fue calificado como una grave herejía económica cuando, en medio del aquelarre de la política económica, se escuchaban el grito efusivo que decía: “ahora todos somos Keynesianos”.

Una estrategia coherente para enfrentar la crisis económica, para desilusión de muchos, tampoco emergerá de la exhumación de la tumba de John M. Keynes. Los países no crecen, ni generan riqueza, por decreto o por una mayor intervención del Estado.

La peligrosa inclinación por disparar el gasto público en momentos de crisis solamente puede contribuir a prolongarla. Antes de pedir al Gobierno que ponga plata aquí o allá, deténgase un momento y hágase la siguiente pregunta: ¿De dónde sacará la plata el Gobierno para hacer esos gastos? La respuesta es muy simple: de su bolsillo, de su salario, de sus ahorros, de sus pensiones y de sus utilidades.

El artículo no solamente señaló oportunamente los errores que se estaban cometiendo en el manejo de la política económica, sino que fue más allá y ofreció propuestas alternativas–que fueron ignoradas–para enfrentar, con éxito, la crisis.

¿Cómo enfrentar, entonces, la crisis? Con un paquete de medidas que garanticen una mayor libertad económica, que se traduzca un mejor ambiente para hacer negocios, la creación de nuevas empresas y mayor innovación. Ese es el camino que han seguido todas las economías capitalistas modernas exitosas para escapar de la pobreza.

Se requiere un paquete de medidas urgente que incluyan la reducción de tasas impositivas sobre la renta , la eliminación de impuestos menores (para que individuos y empresas cuenten con más recursos para consumo e inversión) y la dolarización de la economía (para anclar la inflación y reducir significativamente las tasas de interés).

Para terminar, el artículo concluyó sentenciando que:

Si no se adoptan rápidamente esas medidas, muy pronto, será necesario recurrir a la teología económica: aquella rama de la economía que estudia a las economías que se lleva el diablo.

caricatura -teología económica #10

Pasaron más de cinco años hasta que hoy,  el Ministro de Hacienda, don Edgar Ayales, dejara muy claro, en una entrevista publicada en El Financiero (09/03/14), que las medidas tomadas en el Plan Escudo fueron equivocadas y que estas son la causa de los serios problemas fiscales que estamos sufriendo:

Viendo las cosas en perspectiva y considerando el déficit fiscal actual, ¿usted acepta hoy que fueron equivocadas las medidas tomadas por Óscar Arias con el Plan Escudo ?
(Ríe) Qué difícil, yo usualmente no me refiero a personas directamente… me hubiera dicho mejor entre los años 2008 y 2010… Ciertamente, yo entiendo las medidas que se tomaron en esos años, entiendo, pero sí creo que esas medidas tuvieron un impacto muy importante en lo que vivimos hoy. Uno muy importante.

¿No era predecible que, si estaba desacelerando la economía y empezamos a gastar un montón en planilla, meto a las finanzas públicas en un problema serio?
Bueno, eh, es muy difícil, no estoy en los zapatos del ministro de entonces, es muy difícil, pero sí, uno podría argumentar que el incremento del ingreso que hubo fue temporal, quizás sí. Yo hubiera canalizado el gasto de manera diferente.

A nuestra economía se la sigue llevando el diablo. Si no se toman las acciones correctivas necesarias–las mismas que propuse en el 2008–para garantizar una mayor libertad económica, corremos el riesgo de condenarnos a la pobreza y al subdesarrollo por toda la eternidad.

Via crucis cambiario: LA DOLARIZACIÓN [última estación]

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“No hay mejor manera para revelar lo absurdo de un modo de razonamiento que permitir que continúe su curso completo hasta el final.”
-Carl Menger

Después de 22 años de convivir con las minidevaluaciones, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) decidió, el 17 de octubre de 2006, adoptar un esquema de bandas cambiarias, como un primer paso para flexibilizar el sistema cambiario (ESPECIAL Personajes 2006, Francisco de Paula Gutiérrez, La Nación, diciembre de 2006).

Francisco de Paula Gutiérrez,  presidente del Banco Central, dio en este año el primer paso para flexibilizar el sistema cambiario. El 17 de octubre despidió al sistema de minidevaluaciones  implantado en 1984.

Durante los primeros meses del 2008, ya se había hecho evidente un serio problema para el funcionamiento del esquema de bandas cambiarias y, eventualmente, la flotación administrada: el mercado cambiario costarricense es ineficiente (“¿Tiene sentido la política cambiaria?”, La Nación 23/05/08).

Ineficiencia. Nuestro mercado cambiario es ineficiente. Esta realidad, reconocida por las máximas autoridades del Banco Central de Costa Rica, se refleja en esto:

  • Un mercado pequeño.
  • No existen buenos sustitutos.
  • Existen grandes jugadores cuya intervención es capaz de mover el mercado.
  • Se dan asimetrías de información entre los jugadores.
  • Las decisiones de los agentes menos informados no son congruentes con los cambios en las condiciones del mercado.

Las variaciones abruptas en el tipo de cambio durante las primeras dos semanas del mes de mayo confirman esa ineficiencia, porque los movimientos no reflejaron un cambio ordenado en las expectativas racionales de los actores económicos. Todo lo contrario, reflejaron la incertidumbre del mercado.

En junio de 2008, era muy claro que el delicado experimento cambiario del BCCR había fracasado (“Un delicado experimento”, El Financiero 15/06/08).

“Jamás imaginamos que el mercado cambiario fuera ineficiente y que nos iba a dar tantos problemas”.

Ese fue el comentario de un funcionario del Banco Central de Costa Rica (BCCR) cuando le expresé mi preocupación por la crisis que desató el experimento cambiario.

Cuando se trabajó en el diseño del esquema de bandas, simplemente, no se tomó en cuenta dentro del análisis el hecho de que el mercado cambiario costarricense es ineficiente. ¡Pequeña omisión por parte de los encargados del diseño de política cambiaria!

Lo que pasó, en términos muy sencillos, fue que el Central se corrió el riesgo de experimentar, sin contar con un análisis adecuado de lo que podría salir mal. El laboratorio en el que se puso a prueba el experimento fue nuestra economía y, por ende, las consecuencias negativas las pagaremos todos los costarricenses.

Para entonces, estaba ya muy claro que las bandas cambiarias y la flotación no tenían ningún futuro y que mantenerlas con vida solamente serviría para incrementar la incertidumbre cambiaria y perjudicar a los costarricenses. La alternativa de regresar a las minidevaluaciones no era conveniente, ya que significaría un retroceso en términos de inflación–el impuesto más injusto de todos. Ante esa realidad, el siguiente paso lógico era abandonar la moneda local y dolarizar oficialmente la economía costarricense (“Eliminar el colón”, La Nación 27/06/08).

Más grave aún, el manejo de información privilegiada por parte del BCCR, sus anuncios de ganancias por haber comprado barato y vendido caro los dólares, y su intervención constante dentro de las bandas –para proyectar una falsa sensación de estabilidad en la moneda– simplemente introdujeron mayor incertidumbre y erosionaron de manera irreparable la autoridad y credibilidad en sus políticas. El BCCR ya cavó la tumba para el colón. 

caricatura - Muerte del colon #1

La promesa del BCCR de eliminar las bandas cambiarias para dar el paso a una flotación administrada nunca se llegó a materializar. Hasta la fecha, el BCCR no ha estado dispuesto a dar ese paso porque tiene un justificado miedo a flotar. El BCCR conoce, perfectamente, que, por las características del mercado cambiario ineficiente, la flotación es inviable en nuestro país (“El BCCR tiene miedo a flotar”, El Financiero 03/08/08).

El miedo a flotar se apoderó de la junta directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR). El martes 15 de julio acordó dar marcha atrás al proceso de flexibilización del mercado cambiario. Así confirmó lo que ya era evidente: el experimento con el sistema de bandas ha fracasado y la flotación no es alternativa viable, dadas las características del mercado cambiario costarricense.

El miedo a flotar se encuentra bien justificado, pero no existe razón para tener miedo a dolarizar  (“Perdamos el miedo a dolarizar”, El Financiero 25/10/09).

Desde un punto de vista técnico, no existen argumentos válidos para no dolarizar oficialmente la economía.

Es, claramente, la mejor opción para poner fin al manejo imprudente de la política monetaria y cambiaria por parte del Central.

En lugar de reconocer, arrepentirse, confesar y enmendar su serio error–que ha pasado una factura enorme a los ciudadanos y a las empresas–el BCCR optó por persistir en su pecado original y dedicarse a administrar su casino cambiario (“Casino cambiario”, publicado, originalmente, en Semanario Universidad, edición del 20-26/01/10).

La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) administra un “Casino cambiario” en el cual nos obliga a todos a participar. Lo más grave es que arregla las máquinas, carga los dados y golpea la mesa de la ruleta para determinar quiénes ganan y quiénes pierden. 

A finales del 2010, el BCCR ignoró las advertencias que se le hicieron con respecto a la pésima situación en que se encontraba el país para enfrentar la guerra cambiaria internacional y los efectos que podría tener una eventual intervención suya en el mercado cambiario para lanzar hacia arriba el tipo de cambio. Las intervenciones del BCCR en el mercado cambiario, que iniciaron el 29 de enero de 2014, están causando los problemas que claramente se advirtieron en aquel entonces. Es muy feo decir “se los dije”, pero, en este caso, sí se los dije (“Frente a la guerra cambiaria”, Diario Extra 23/11/10).

La intervención para elevar el tipo de cambio generará, al menos, tres problemas serios. Primero, un problema de expectativas cambiarias. Después de que el BCCR intervenga para llevar el tipo de cambio a 550 colones por dólar, la gente anticipará -correcta o incorrectamente- que lo hará nuevamente para llevarlo a 600, 650 o 700 colones por dólar. Segundo, de la mano del problema de expectativas cambiarias, se presentará un problema de expectativas inflacionarias. En respuesta al aumento esperado en el tipo de cambio, los comerciantes locales procederán a ajustar sus precios al alza y se disparará, nuevamente, la inflación. Tercero, en adición a los problemas de expectativas, está el problema de financiamiento de la intervención. No importa si esta se financia con emisión de nuevos billetes o con recursos del presupuesto nacional, el costo, a fin de cuentas, lo terminarán pagando los mismos de siempre: los que menos tienen (impuesto inflacionario) y los que ya pagan impuestos (incremento en el gasto público).

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Arbitrariedad monetaria y cambiaria. Cuando la desigualdad es causada por decisiones conscientes que adoptó un grupo poderoso y con alto grado de discrecionalidad es más difícil de aceptar—y es mucho más injusta—que cuando esta obedece a condiciones iniciales, diferencias en capacidades, malas decisiones personales o golpes del destino que nadie puede controlar (“Arbitrariedad monetaria y cambiaria”, Actualidad Económica No. 391, Vol. XXIV – 2011).

Un “cheque en blanco” para la manipulación de la política monetaria y cambiaria en Costa Rica

“Por principio el Banco Central no anuncia intervenciones, solo las ejecuta.”
—Rodrigo  Bolaños, Presidente del BCCR

En Costa Rica, no existen reglas claras que permitan a los ciudadanos conocer, con anterioridad, cómo intervendrá el Banco Central de Costa Rica (BCCR) bajo distintas circunstancias y, por lo tanto, las intervenciones—y no-intervenciones—del Central tienen la capacidad de frustrar los esfuerzos individuales. En otras palabras, la Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica, Ley 7558, es una ley del segundo tipo en la que, literalmente, se le otorga un “cheque en blanco” a los siete miembros de la Junta Directiva del BCCRpara que manipulen, cuando lo consideren conveniente, la política monetaria y cambiaria de Costa Rica, sin ajustarse a regla alguna establecida de antemano o se les obligue a rendir formalmente cuentas a nadie por sus acciones u omisiones.

Esta excepción al Estado de Derecho ubica a todo aquel que realiza transacciones económicas en Costa Rica en una posición extremadamente vulnerable y de gran incertidumbre.  El BCCR manipula la emisión de dinero, las tasas de interés y el tipo de cambio, entre otras cosas, que muchas veces hacen la diferencia entre ganar o perder para una empresa y entre crear o destruir un puesto de trabajo. También, como resultado de cada intervención (o no-intervención) del Central, se transfiere riqueza—porque así lo decidió su Junta Directiva—de un sector a otro de la sociedad. Esto resulta evidente al observar cómo se afecta de manera positiva o negativa, mes a mes, el poder de compra de los salarios, los ahorros y las pensiones denominadas en colones o en dólares. También, varían los alquileres y las cuotas de préstamos y los pagos establecidos en los contratos. Esto significa que algunos terminan pagando más o menos de lo que le corresponde como consecuencia de la manipulación de la política monetaria y cambiaria. En síntesis, gracias a que una (mala) ley lo faculta, las decisiones de la Junta Directiva del BCCR son responsables por una parte importante de las respuestas a las preguntas de quién obtiene qué, cuándo y cómo en la sociedad costarricense.

Cuando todo poder discrecional para la manipulación de la política monetaria y cambiaria—el “cheque en blanco”— se le ha otorgado a un grupo tan pequeño (siete miembros de la Junta Directiva del Banco Central), los esfuerzos de los distintos grupos de interés se concentran en intentar influenciar a ese grupo que ostenta el poder para que las decisiones que adopte le favorezcan. Estos esfuerzos se hacen tanto por encima como por debajo de la mesa.

En julio de 2012, el BCCR, nuevamente, se negó a actuar con transparencia y a explicar cuál sería el impacto de la emisión de eurobonos en el mercado cambiario costarricense y como ese impacto afectaría a los costarricenses (“Eurobonos: Sin transparencia”, El Financiero 15/07/12).

Los representantes del Gobierno, del Banco Central de Costa Rica (BCCR) y los diputados que promueven la aprobación –rápida y urgente– del proyecto de ley que autoriza la emisión de $4.000 millones de eurobonos no han sido transparentes con los ciudadanos con respecto a los potenciales impactos negativos en inflación y tipo de cambio.

A continuación, presentamos dos escenarios simples. El primero, uno en el cual el BCCR interviene para “defender” el tipo de cambio y compra todos los dólares relacionados con la emisión y se dispara la inflación. El segundo, otro en el cual el BCCR no interviene para “defender” el tipo de cambio –elimina las bandas cambiarias y deja “flotar” el tipo de cambio– y este cae, llevando, como consecuencia, al cierre de empresas y a la destrucción de puestos de trabajo (incrementando el desempleo).

Durante más de 7 años, la Junta Directiva del BCCR nos ha obligado a vivir bajo un sistema de flotación arbitraria con bandas cambiarias y–si se mantienen las políticas actuales del BCCR de ocultar información y no publicar reglas del juego claras para el mercado cambiario–, al eliminar las bandas cambiarias no se pasaría a una flotación administrada, simplemente continuaríamos sólo con una flotación arbitraria (“Flotación ineficiente”, El Financiero 19/10/13).

Se oculta información. La ineficiencia del mercado cambiario se vio potenciada gracias a que el BCCR se negó a revelar cuáles son las reglas de intervención en el mercado cambiario. “El Banco Central tiene el derecho de intervenir, y lo va a hacer cuando sea oportuno”, respondió Francisco de Paula Gutiérrez, entonces presidente del BCCR, cuando se le cuestionó si ocultaba datos.

Bandas con flotación arbitraria. Durante los últimos siete años, el tipo de cambio no se determinó libremente por la interacción de las fuerzas de la oferta y la demanda, se fijó (banda inferior en ¢500 por dólar) y se manipuló (entre las bandas) por el BCCR, de manera arbitraria, sin justificaciones técnicas ni rendición de cuentas. Con cada intervención en el mercado cambiario, el BCCR redistribuyó injustamente riqueza, creando, de manera artificial, ganadores y perdedores.

En febrero de 2014, en una entrevista reciente de  CRHOY.com (10/02/14), el Presidente del Banco Central confirmó que la discrecionalidad de los funcionarios del BCCR para manipular el tipo de cambio es CERO, pero que la discrecionalidad de la Junta Directiva del BCCR es ABSOLUTA. En sus propias palabras:

Esos funcionarios, cuando intervienen, intervienen en estricto apego a lo que la Junta Directiva [del Banco Central de Costa Rica] les ha dicho que hagan y ahí hay una serie de procedimientos y de criterios donde ellos básicamente lo que tienen que hacer es aplicarlos, la discrecionalidad es cero…”

Durante las últimas semanas, a partir de la intervención del BCCR del 29 de enero de 2014, la incertidumbre, con respecto a qué va a pasar en el mercado cambiario, se ha disparado, la credibilidad del BCCR, junto con su autoridad, se han esfumado. El consenso general es que al BCCR, como consecuencia de sus malas decisiones, la situación “se le salió de las manos” y no será capaz de controlarla.

Es hora de que abandonemos, de manera definitiva, la flotación arbitraria y nos movamos a la última estación del via crucis cambiario costarricense: LA DOLARIZACIÓN.

viacrucis

Solís y Solís responden a #PeticiónPública, pero no firman

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Agradezco a don Luis Guillermo Solís Rivera su respuesta pública, del 20 de febrero de 2014, desde su cuenta de twitter (@luisguillermosr), a mi #PeticiónPública a don Luis Guillermo Solís y a los diputados electos del PAC, del 11 de febrero pasado.

Como insistí, en todo momento, si un ciudadano tiene una preocupación real y se dirige a otros ciudadanos–en este caso a un candidato a la Presidencia de la República y a los diputados electos de un partido político–, de manera seria y respetuosa, no hay razón para no esperar sus respuestas, en los mismos términos.

* De la respuesta de don Luis Guillermo Solís entiendo que CONFIRMÓ SU COMPROMISO con:

1. Votar en contra cualquier propuesta para crear nuevos impuestos o incrementar los existentes, durante los primeros dos años de un eventual gobierno del PAC.
2. No obstaculizar el proyecto de la nueva terminal de contenedores (APM Terminals).
3. No cambiar las reglas del juego a las empresas de zonas francas.

* Por otra parte, NO SE COMPROMETIÓ–porque, en su opinión, requiere un análisis profundo que están haciendo–con:

1. No apoyar la Reforma Procesal Laboral que promueven los sindicatos.

Respuesta de don Luis Guillermo Solís a #PeticiónPública

En su respuesta, don Luis Guillermo Solís, no respondió a la solicitud de que él, junto con todos los diputados electos del PAC, firmen un documento con los compromisos. A esa solicitud, el mismo día que se publicó la #PeticiónPública en Facebook, don Ottón Solís respondió–después de comprometerse solamente con el punto de no aprobar más impuestos durante los primeros dos años de un eventual gobierno del PAC–que: “Mi palabra vale más que mi firma”.

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Lo ideal, para reducir la incertidumbre, todavía más, sería que respondan a la #PeticiónPública todos los diputados electos del PAC–aunque no estén dispuestos a firmar un documento con sus compromisos–, a quienes, también, se les dirigió. Mientras esto no suceda, persistirán las dudas acerca de si las promesas de campaña y compromisos del candidato presidencial, don Luis Guillermo Solís, son compartidos por todos los diputados electos del PAC, tal y como se explica en “El PAC está quedando mal con Dios y con el diablo.

El resumen, hasta la fecha, he recibido respuestas públicas de don Luis Guillermo Solís y de don Ottón Solís a la #PeticiónPública (ninguno dispuesto a ponerle su firma a las promesas de campaña). Otros diputados electos del PAC, simplemente, han guardado silencio.

Por mi parte, no voy a insistir más en obtener respuestas públicas claras por parte de los diputados electos del PAC. Tampoco, voy a continuar insistiendo en la importancia de que todos (candidato presidencial y diputados) firmen un documento con los compromisos. Si recibo respuestas adicionales o un documento firmado con los compromisos, se los comunicaría. Si ese no es el caso, que cada uno haga su lectura y se forme su opinión, con base en la información disponible–que no es suficiente–, y salga a votar.

Casino cambiario II

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Hace unos cuatro años, el Semanario Universidad publicó  mi artículo “Casino cambiario” (edición del 20-26/01/10). En aquel momento, expliqué algo que hoy es claro para todos:

La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) administra un “Casino cambiario” en el cual nos obliga a todos a participar. Lo más grave es que arregla las máquinas, carga los dados y golpea la mesa de la ruleta para determinar quiénes ganan y quiénes pierden. 

Casino cambiario 2014

En una entrevista reciente de  CRHOY.com (10/02/14), el Presidente del Banco Central aclara que la discrecionalidad de los funcionarios del BCCR para manipular el tipo de cambio es CERO, pero que la discrecionalidad de la Junta Directiva del BCCR es ABSOLUTA. En sus propias palabras:

“Esos funcionarios, cuando intervienen, intervienen en estricto apego a lo que la Junta Directiva [del Banco Central de Costa Rica] les ha dicho que hagan y ahí hay una serie de procedimientos y de criterios donde ellos básicamente lo que tienen que hacer es aplicarlos, la discrecionalidad es cero…”

La negativa del Central a actuar con transparencia, dejar de ocultar información relevante y publicar reglas claras de intervención para el mercado cambiario va en contra de los intereses de todas las personas que realizan transacciones o actividades productivas en el país, ya que imposibilita el cálculo monetario, como también se explicó en el artículo “Casino cambiario” del 2010:

En Costa Rica, las empresas y los individuos requieren señales claras para poder tomar decisiones importantes relacionadas con inversión, ahorro y organización de la producción. En otras palabras, para poder hacer su cálculo monetario. Los juegos cambiarios y monetarios del BCCR hacen imposible ese cálculo monetario, cuya importancia resumió, en 1949, el economista austriaco Ludwig von Mises, en Human Action: “El cálculo monetario es el norte de la acción dentro de un sistema social de división del trabajo. Viene a ser la brújula que guía al hombre cuando éste se lanza a producir. Mediante el cálculo consigue distinguir, entre las múltiples producciones posibles, las remuneradoras de las que no lo son; las que seguramente serán apreciadas por el consumidor soberano de las que lo más probable es que éste rechace. Cada etapa y cada paso de la actuación productiva ha de ponderarse a la luz del cálculo monetario.” 

Ahora, nuevamente, aparece la Junta Directiva del Banco Central defendiendo a muerte su casino cambiario argumentando que “es conveniente para la protección de la población y para el interés público que no se den a conocer todos los detalles de los criterios de intervención.” (La Nación 18/02/14)

Ante estas declaraciones de quienes diseñaron y operan un esquema que permite a unos cuantos vivir mejor a costa de los otros, lo único que puedo decir es: ¡qué descaro!

Nos tocará a esperar al cambio de gobierno, en mayo, para ver si se cierra el casino cambiario del Banco Central o si, simplemente, cambia de administración.

Mi Villano Favorito y la restricción al crédito

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¿Es posible, en la vida real, pasar de ‘villano’ a ‘villano favorito’, un héroe amado por todos? El eliminar la restricción al crédito parece que lo hizo posible para el presidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR).

Por su insistencia en la restricción al crédito, el presidente del BCCR pasó rápidamente a convertirse en el ‘villano’ de la película. Todos lo señalaron con el dedo: las cámaras empresariales, los analistas económicos, los banqueros, el Vicepresidente de la República e, incluso, doña Laura Chinchilla. Los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales hicieron, como debe ser, eco de esto. [Ver: “Presidente del Banco Central no puede ignorar el ruido de las ollas vacías“.]

Pero, ¿no es cierto que todos nos equivocamos? ¿No estamos siendo muy duros con él por haber tomado esa decisión? Por supuesto que todos nos equivocamos, la diferencia es que cuando la cabeza del BCCR se equivoca–al manipular arbitrariamente la política monetaria y cambiaria–quiebran empresas y la gente pierde su trabajo.

Hasta aquí no hay sorpresas en la historia, solamente hay un ‘villano’.

La fantástica transformación–de ‘villano’ a ‘villano favorito’–ocurrió en el instante en que el personaje hizo pública la revisión del Programa Macroeconómico 2013-2014 y eliminó la restricción al crédito. Ni en la película de dibujos animados pasa que todos los actores que criticaron con dureza al ‘villano’ pasan a alabarlo y amarlo, convirtiéndolo en el ‘villano favorito’.

Mi Villano Favorito

En su marcha triunfal por los principales programas de opinión y medios de comunicación, solamente le faltó coronar su celebración–al igual que Miss Costa Rica–con un ¡uyuyuy bajura!

Mi crítica de esta historia de fantasía, que nos tocó vivir la semana pasada, es la siguente: el eliminar la restricción al crédito–algo que hizo de muy mala gana y sin aceptar que se equivocó–no justifica que el presidente del BCCR pase de ‘villano’ a ‘villano favorito’.

El dejar de hacer algo que está mal no es igual que hacer algo bien. Esto debería ser evidente al observar que las consecuencias de la restricción al crédito impuestas por el BCCR, en términos de expectativas negativas, pérdida de dinamismo en la producción y destrucción de puestos de trabajo permanecen allí, aunque se haya eliminado la medida. En ese sentido, la medida no puede calificar como parte de una estrategia de estímulo a la producción, simplemente dejó de perjudicarla.

Finalmente–y más importante–la celebración de la sabia decisión de eliminar la restricción al crédito es muy prematura y, en el fondo, no se justifica. El hoy ‘villano favorito’ anunció que, casi inmediatamente, se intentará aprobar una ley para desincentivar el ingreso de capitales y entrarán a regir disposiciones para encarecer, dificultar y negar el crédito en dólares, así que, en la práctica, lo que viene puede terminar siendo mucho peor y haciendo más daño que la misma restricción al crédito.

Puede ser que aquí no termine la historia y que nuestro ‘villano favorito’ pueda terminar como quien lo precedió en la presidencia del BCCR, como Personaje del Año y considerado, por algunos, como alguien “presidenciable” o, por lo menos, “vicepresidenciable”.

Buen Dinero para Costa Rica

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La discusión acerca de ‘buen dinero’ (“sound money”) es importante. En Costa Rica, tenemos tantos años de utilizar ‘dinero malo’ que se nos hace difícil imaginar qué es ‘buen dinero’ y cómo nos beneficiaríamos de utilizarlo.

La “Guía para el Buen Dinero” de Judy Shelton, es un excelente punto de partida para la discusión acerca de ‘buen dinero’. La Dra. Shelton explica, por ejemplo, que:

“El dinero es bueno cuando incorpora las mismas virtudes que todos tratamos de inculcar en nuestros hijos: la honestidad, la credibilidad y la confiabilidad.

  • El buen dinero es dinero honesto cuando transmite con precisión las señales de precios y sirve como un depósito de valor confiable.
  • El buen dinero es creíble y confiable cuando funciona como una unidad de cuenta con significado, para que los participantes del mercado – consumidores y productores, inversionistas y empresarios – puedan tomar decisiones informadas y hacer planes racionales. 

Al definir buen dinero, debemos ir más allá de las funciones puramente económicas del dinero. También, es necesario garantizar que el dinero no pueda ser utilizado para expandir los poderes del gobierno sobre una sociedad libre.”

Guía para el Buen Dinero

Creo que no serán muchos quienes–después de leer la “Guía para el Buen Dinero” (altamente recomendada para todos)–opinen que el colón costarricense pueda considerarse ‘buen dinero’.

Desde mi perspectiva, el mejor camino (más corto y menos costoso) para que los costarricenses puedan aspirar a utilizar ‘buen dinero’ (o, por lo menos, uno muchísimo mejor) es dolarizar la economía.

¡IMPUESTOS! ¿Qué podemos esperar de los candidatos?

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El programa 7 días presentó anoche (29/07/13), las posiciones de 5 candidatos a la presidencia de la República con respecto a los impuestos.

Los candidatos hicieron pública su posición con respecto al Impuesto al Valor Agregado (IVA), la Renta Mundial y los Impuestos a las Zonas Francas.

A pesar de que en todos los impuestos mencionados y otros que no se mencionaron existen varios matices y algunos de los candidatos no fueron muy claros en sus posiciones, el video del programa nos permitió conocer, en términos generales, qué podemos esperar de los candidatos a la presidencia.

Como sugirió Rodolfo González, Director de 7 días:

“Tome nota para que, si uno de ellos llega al poder, no cambie de opinión acerca de lo que anunció.”

Impuestos 7 días

[Haga ‘click’ aquí para ver el video de 7 días]

Este es el resumen de las posiciones:

  • Johnny Araya (PLN): SÍ al IVA, Sí a impuesto a ganancias de capital. No está incorporando impuestos a Zonas Francas.
  • Rodolfo Hernández (PUSC): No apoyaría, por ahora, un proyecto de reforma. Opuesto a más impuestos.
  • Luis Guillermo Solís (PAC): Sí al IVA. Sí a Renta Mundial y a Renta Global. Sí a impuestos a zonas francas.
  • José María Villalta (FA): Primero reforma a Renta. Sí a reforma tributaria. Zonas Francas tiene que pagar y se debe cobrar más impuestos a la banca.
  • Otto Guevara (ML): No a más impuestos.

¿Cuál es mi posición con respecto a los impuestos y la reforma fiscal?

Pueden leer el detalle en los posts “La Reforma Tributaria pendiente en Costa Rica” y “Límites al gasto y a la deuda pública [Ley de Responsabilidad Fiscal]“.