Chantaje y falta de coraje [levantar el veto]

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Considero repudiable el que representantes del Gobierno, utilizando el nombre del Presidente Luis Guillermo Solís, recurran al chantaje para crear pánico entre empresarios y ciudadanos y ‘torcerle los brazos a los diputados’ al amenazar con que el Presidente levantará el veto a la Reforma al Código Procesal Laboral, si no se consiguen 38 votos para extender el plazo de discusión del proyecto, antes del 13 de diciembre.

Aparte de lo repudiable de recurrir al chantaje, el hacerlo demuestra la falta de coraje del Presidente Solís y de su equipo para tomar una decisión trascendental, que tendrá, sin duda, importantes consecuencias políticas, económicas y sociales.

Foto tomada de ElPaís.cr [http://www.elpais.cr/2014/10/27/aumentan-amenazas-de-violencia-en-limon/]

Foto tomada de ElPaís.cr [http://www.elpais.cr/2014/10/27/aumentan-amenazas-de-violencia-en-limon/]

Si el Presidente considera conveniente levantar el veto a la Reforma al Código Procesal Laboral y consolidar su alianza con el ‘neocomunismo’, representado por el Frente Amplio y los sindicatos radicales, que tenga el coraje de hacerlo, de una vez, y que asuma el costo político y se haga responsable por las consecuencias de su decisión. No hay razón para esperar al 13 de diciembre o extender el plazo de discusión.

Si, por el contrario, el Presidente considera que no es conveniente levantar el veto a la Reforma al Código Procesal Laboral porque fortalecería la «Democracia de la Calle» que utilizan el Frente Amplio y los sindicatos radicales para intentar imponer una agenda–por medio de la coerción y la violencia–contraria a los intereses de la inmensa mayoría de los costarricenses que aspiran a vivir en paz, en libertad y en democracia, que tenga el coraje de hacerlo, de una vez, y que asuma el costo político y se haga responsable por las consecuencias de su decisión. No hay razón para esperar al 13 de diciembre o extender el plazo de discusión.

El Presidente John F. Kennedy resaltó, en «Perfiles de Coraje» (1956), la importancia de que los hombres, especialmente los políticos, hagan lo que tienen que hacer:

«Un hombre hace lo que tiene que hacer–a pesar de las consecuencias personales, a pesar de los obstáculos y peligros y presiones–y esa es la base de toda la moralidad humana.»