Mi Villano Favorito y la restricción al crédito

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¿Es posible, en la vida real, pasar de ‘villano’ a ‘villano favorito’, un héroe amado por todos? El eliminar la restricción al crédito parece que lo hizo posible para el presidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR).

Por su insistencia en la restricción al crédito, el presidente del BCCR pasó rápidamente a convertirse en el ‘villano’ de la película. Todos lo señalaron con el dedo: las cámaras empresariales, los analistas económicos, los banqueros, el Vicepresidente de la República e, incluso, doña Laura Chinchilla. Los medios de comunicación tradicionales y las redes sociales hicieron, como debe ser, eco de esto. [Ver: “Presidente del Banco Central no puede ignorar el ruido de las ollas vacías“.]

Pero, ¿no es cierto que todos nos equivocamos? ¿No estamos siendo muy duros con él por haber tomado esa decisión? Por supuesto que todos nos equivocamos, la diferencia es que cuando la cabeza del BCCR se equivoca–al manipular arbitrariamente la política monetaria y cambiaria–quiebran empresas y la gente pierde su trabajo.

Hasta aquí no hay sorpresas en la historia, solamente hay un ‘villano’.

La fantástica transformación–de ‘villano’ a ‘villano favorito’–ocurrió en el instante en que el personaje hizo pública la revisión del Programa Macroeconómico 2013-2014 y eliminó la restricción al crédito. Ni en la película de dibujos animados pasa que todos los actores que criticaron con dureza al ‘villano’ pasan a alabarlo y amarlo, convirtiéndolo en el ‘villano favorito’.

Mi Villano Favorito

En su marcha triunfal por los principales programas de opinión y medios de comunicación, solamente le faltó coronar su celebración–al igual que Miss Costa Rica–con un ¡uyuyuy bajura!

Mi crítica de esta historia de fantasía, que nos tocó vivir la semana pasada, es la siguente: el eliminar la restricción al crédito–algo que hizo de muy mala gana y sin aceptar que se equivocó–no justifica que el presidente del BCCR pase de ‘villano’ a ‘villano favorito’.

El dejar de hacer algo que está mal no es igual que hacer algo bien. Esto debería ser evidente al observar que las consecuencias de la restricción al crédito impuestas por el BCCR, en términos de expectativas negativas, pérdida de dinamismo en la producción y destrucción de puestos de trabajo permanecen allí, aunque se haya eliminado la medida. En ese sentido, la medida no puede calificar como parte de una estrategia de estímulo a la producción, simplemente dejó de perjudicarla.

Finalmente–y más importante–la celebración de la sabia decisión de eliminar la restricción al crédito es muy prematura y, en el fondo, no se justifica. El hoy ‘villano favorito’ anunció que, casi inmediatamente, se intentará aprobar una ley para desincentivar el ingreso de capitales y entrarán a regir disposiciones para encarecer, dificultar y negar el crédito en dólares, así que, en la práctica, lo que viene puede terminar siendo mucho peor y haciendo más daño que la misma restricción al crédito.

Puede ser que aquí no termine la historia y que nuestro ‘villano favorito’ pueda terminar como quien lo precedió en la presidencia del BCCR, como Personaje del Año y considerado, por algunos, como alguien “presidenciable” o, por lo menos, “vicepresidenciable”.

Bolaños 2008 vs. Presidente del BCCR 2013

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En junio del 2008, don Rodrigo Bolaños, antes de asumir la presidencia del Banco Central de Costa Rica (BCCR), explicó, en el artículo “Dolarización: no es el momento“, que tenía serias dudas acerca de que la flotación administrada pueda funcionar bien en un país tan pequeño y abierto como Costa Rica. En sus palabras:

“Personalmente, tengo dudas de que la flotación administrada funcione bien en un país tan pequeño y abierto como Costa Rica, dudas que comparten muchos especialistas nacionales y extranjeros para países con esas características.”

Al respecto, en el mismo artículo, Bolaños añadió:

“Mis dudas sobre la flotación administrada provienen de nuestra alta apertura comercial y financiera con el exterior, que difícilmente permitirían que el tipo de cambio se pueda dejar flotar libremente y aún en una flotación administrada podrían existir conflictos severos entre las metas de inflación y los movimientos del tipo de cambio real. Si el tipo de cambio se vuelve muy inestable, el costo económico de la flotación podría ser muy alto en términos de volatilidad de la economía.”

Cinco años han pasado desde la publicación del artículo de don Rodrigo. Durante este tiempo, solamente se ha acumulado evidencia de que el tipo de cambio no puede flotar libremente (una flotación limpia), ya que el mercado cambiario es ineficiente.

Bolaños vs. Bolaños

 Fotos de La Nación y El Financiero.

Bajo estas condiciones, es claro que el “miedo a flotar” que se apoderó, desde el 2008, de la Junta Directiva del BCCR se encuentra bien justificado. La flotación dejó de ser una alternativa y–ante el claro fracaso del experimento de bandas cambiarias–lo que corresponde, como sugirió el mismo Presidente actual del BCCR, es dar paso a la dolarización:

“Mi argumento es práctico, ya el BCCR definió esa ruta y me parece que solo si se diera una catástrofe bajo las bandas/flotación administrada se debería pensar en cambiar a un esquema como la dolarización.

¿Qué esperamos, entonces, para dolarizar?

La Fatal Arrogancia y la Política Económica

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¿Para qué nos sirven tantas “herramientas” para manipular la economía desde el gobierno y del Banco Central? ¿Las utilizan para beneficiar a la gran mayoría de los costarricenses? ¿No estaríamos mejor sin la “ayuda” que supuestamente nos dan?

En 1998, el Premio Nobel de Economía Friedrich A. Hayek, explicó, en su libro “La Fatal Arrogancia” (el original en inglés es: “The Fatal Conceit”), que:

“La curiosa tarea de la economía es demostrar a los hombres lo poco que saben acerca de lo que imaginan que pueden diseñar.”

Ese poderoso llamado a la humildad, que pasa por reconocer que, en la mayoría de los casos, los encargados de las políticas económicas simplemente no cuentan con el conocimiento necesario para hacer ‘intervenciones inteligentes’.

Arrogancia

El problema no es teórico. Con esto no se sugiere que quienes los encargados de las políticas económicas sean malas personas (probablemente, es todo lo contrario). Lo que sí es cierto es que–independientemente de sus motivaciones, que deben ser las mejores–implementan ‘ocurrencias económicas’ que tienen una serie de ‘consecuencias no deseadas’ y nos perjudican seriamente.

Desde 1850, ya Frédéric Bastiat nos había advertido del grave peligro de las ‘consecuencias no deseadas’ de las ‘ocurrencias económicas’ en “Lo que se ve y lo que no se ve“, cuyas primeras líneas transcribo a continuación:

“En la esfera económica, un acto, una costumbre, una institución, una ley no engendran un solo efecto, sino una serie de ellos. De estos efectos, el primero es sólo el más inmediato; se manifiesta simultáneamente con la causa, se ve. Los otros aparecen sucesivamente, no se ven; bastante es si los prevemos.

Toda la diferencia entre un mal y un buen economista es ésta: uno se limita al efecto visible; el otro tiene en cuenta el efecto que se ve y los que hay que prever.

Pero esta diferencia es enorme, ya que casi siempre sucede que, cuando la consecuencia inmediata es favorable, las consecuencias ulteriores son funestas, y vice versa. — Así, el mal economista persigue un beneficio inmediato que será seguido de un gran mal en el futuro, mientras que el verdadero economista persigue un gran bien para el futuro, aun a riesgo de un pequeño mal presente.”

La pésima idea de disparar el gasto y la deuda pública en momentos de crisis, el fracasado experimento de bandas cambiarias y la injustificada restricción al crecimiento del crédito son claros ejemplos recientes de ‘ocurrencias económicas’ con serias ‘consecuencias no deseadas’ que son fruto de la ‘fatal arrogancia’ de encargados de políticas económicas, que se consideraron capaces de realizar ‘intervenciones inteligentes’–ignorando lo poco que sabían acerca de lo que se creyeron capaces de diseñar.

Las consecuencias las estamos pagamos todos.

Sería mejor contar con reglas claras que eliminen la discrecionalidad de los encargados de la política económica–para que no puedan hacer tanto daño (aunque ese no haya sido el objetivo)–como las que se proponen en los proyectos de “Ley de Responsabilidad Fiscal” y “Ley de Responsabilidad Monetaria, Integración Financiera y Dolarización“.

Abuso de poderes del Banco Central perjudica a los costarricenses

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La mala experiencia con el límite al crédito–arbitrario e innecesario, desde un punto de vista técnico–representa un ejemplo más de cómo la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) abusa de sus poderes–‘cheques en blanco’ que le otorga su Ley Orgánica–y crea distorsiones que perjudican a los costarricenses.

Las restricciones al crédito impuestas por el BCCR  han frenado la inversión, el crecimiento de la producción y, como resultado, se han destruido puestos de trabajo (ver “Analistas descartan ‘burbuja’ en la economía si se liberan límites al crédito“).

La imposición de topes al crecimiento del crédito no es una buena práctica y debe eliminarse de inmediato (ver “Presidente del Banco Central no puede ignorar el ruido de las ollas vacías“).

Otros ejemplos, se relacionan con el abuso de la emisión monetaria (que se traduce en más inflación, que perjudica más a quienes menos tienen), la manipulación del tipo de cambio (decisión arbitraria de ‘defender’ el tipo de cambio en 500 colones por dólar y acumular reservas innecesarias, incrementando sus pérdidas y endeudando a los costarricenses).

manipulacion

Entre los beneficios claros de la dolarización oficial se encuentra el que permitiría eliminar buena parte de la arbitrariedad en el manejo monetario y cambiario que tanto perjudica a los costarricenses (ver “Arbitrariedad monetaria y cambiaria“.

“El BCCR manipula la emisión de dinero, las tasas de interés y el tipo de cambio, entre otras cosas, que muchas veces hacen la diferencia entre ganar o perder para una empresa y entre crear o destruir un puesto de trabajo. También, como resultado de cada intervención (o no-intervención) del Central, se transfiere riqueza—porque así lo decidió su Junta Directiva—de un sector a otro de la sociedad. Esto resulta evidente al observar cómo se afecta de manera positiva o negativa, mes a mes, el poder de compra de los salarios, los ahorros y las pensiones denominadas en colones o en dólares. También, varían los alquileres y las cuotas de préstamos y los pagos establecidos en los contratos. Esto significa que algunos terminan pagando más o menos de lo que le corresponde como consecuencia de la manipulación de la política monetaria y cambiaria. En síntesis, gracias a que una (mala) ley lo faculta, las decisiones de la Junta Directiva del BCCR son responsables por una parte importante de las respuestas a las preguntas de quién obtiene quécuándo y cómo en la sociedad costarricense.”

3 breves comentarios acerca de la opinión del Presidente del Banco Central

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El Presidente del Banco Central de Costa Rica (BCCR) publicó, en La Nación (06/07/13), el artículo “Comentario sobre editorial de La Nación”, en el cual, entre otras cosas, insiste en que si se quiere eliminar las restricciones al crédito se debe aprobar la ley para desincentivar el ingreso de capitales, con lo cual se le otorgarían más herramientas al BCCR. En el mismo artículo, él se presenta como defensor de la credibilidad del ente emisor.

Frente a la opinión del Presidente del Banco Central, ofrezco tres breves comentarios:

1. No es correcto que el Presidente del Banco Central y las autoridades económicas del Gobierno pretendan obligar a los costarricenses a escoger entre dos males [ver “Proyecto de ley para desincentivar el ingreso de capitales se mantiene atascado en el Congreso”] cuando existe la alternativa de rechazarlos a ambos. Las restricciones al crédito deben ser eliminadas, sin condiciones, y la Ley para desincentivar el ingreso de capitales debe ser desechada. Ninguna de las dos distorsiones beneficia a los costarricenses [ver “Grupo de Economistas en contra de desincentivar ingreso de capitales” y “Grupo de Economistas apoya reducir tasas de interés pero duda de su efectividad y formula serias advertencias”, donde se explica la necesidad de derogar los límites al crédito].

2. Debe quedar claro frente a la opinión pública que quienes pusieron en juego la credibilidad del Banco Central–y son los únicos responsable de que esa credibilidad haya caído por los suelos–son los miembros de la Junta Directiva del BCCR, que se han dedicado, durante los últimos años, a implementar ocurrencias y decisiones desacertadas–separándose, frecuentemente, de las recomendaciones técnicas para abrazar recomendaciones políticas que emanan de Casa Presidencial–[ver, por ejemplo, slides 11, 12 y 13 de presentación “Bandas vs. Flotación: ¿qué nos conviene?” del Dr. Bernal Jiménez Chavarría].

Manipulación Banco Central

3. En relación con el punto 2., la Junta Directiva del BCCR ha abusado de los ‘cheques en blanco’, que le otorga su Ley Orgánica, para tomar decisiones arbitrarias, sin rendir cuentas a nadie, para redistribuir de manera injusta la riqueza–quitándole, muchas veces, a quines menos tienen para darle más a algunos de los grupos que más tienen–[ver “Arbitrariedad monetaria y cambiaria”].

En resumen, no necesitamos de más distorsiones (parches) para intentar extender, de manera artificial, la vida del costoso y fracasado experimento de bandas cambiarias. Ni los límites al crédito ni una ley para espantar los capitales–y los costos que los acompañan–son necesarios o deseables. Tampoco es necesario, o deseable, darle más herramientas (‘cheques en blanco’) a la Junta Directiva del BCCR. Por el contrario, debemos procurar eliminar la arbitrariedad en el manejo de la política monetaria y cambiaria, algo hacia lo que se avanza con la dolarización de la economía [ver: “Responsabilidad Monetaria, Integración Financiera y Dolarización”].