Fin de la oscuridad en el Colegio de Abogados [#AbogadoDistinguido2016]

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“De veras hijo.
Ya todas las estrellas han partido,
pero nunca se pone más oscuro
que cuando va a amanecer.”

~Isaac Felipe Azofeifa

La nefasta crisis moral a la que ha conducido el Presidente del Colegio de Abogados y Abogadas de Costa RicaM.Sc. Froylán Alvarado Zelada, no tiene precedente alguno en la historia. El punto de máxima oscuridad ética y moral para el Colegio llegó el 19 de mayo de 2016, con la entrega del premio Abogado Distinguido 2016 al Dr. Francisco Castillo González, una persona indigna para recibir tan alta distinción, ya que ha encarnado, en el ejercicio de la profesión, todo lo contrario a los principios y valores a los que deberían aspirar los abogados decentes en Costa Rica.

Entrega premio Abogado DistinguidoEl Dr. Francisco Castillo González es el autor del mundialmente famoso “Informe”, que ha pasado a ser conocido como el “Libro Negro del Derecho Penal”. En dicho documento, Castillo hace alarde, entre otras cosas, de cómo–para lograr sus objetivos y para obtener un enorme beneficio personal, estimado en varios millones de dólares–estuvo dispuesto a:

1. acusar a personas inocentes,
2. manipular documentos y
3. engañar a Magistrados de la Corte Suprema de Justicia.

Informe Dr. Castillo

El el mismo “Informe”, Castillo explica cómo Mario Carazo Zeledón, exdiputado del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y exvicepresidente en el país de la organización Transparencia Internacional, dirigió, durante varios años, una operación de lavado de dinero de alemanes, en Costa Rica, por medio de Liechtenstein y le recordó a su cliente, Petra Schneider, que ella, en realidad, no merecía ni un centavo de la herencia de su difunto esposo, ya que le había sido infiel.

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Aprendió bien las mañas del Dr. Francisco Castillo González. La decadencia ética y moral del Presidente del Colegio de Abogados quedó, nuevamente, en evidencia cuando se negó a responder mis cartas del 9 de mayo y el 13 de mayo de 2016, relacionadas con el vergonzoso y sucio caso del otorgamiento del premio Abogado Distinguido 2016 al Dr. Francisco Castillo González.

El Presidente del Colegio de Abogados, M.Sc. Froylán Alvarado Zelada, siguiendo el ejemplo de su mentor, el Dr. Castillo, no tuvo reparo en mentir y ocultar información relevante a los Magistrados de la Sala Constitucional–utilizando como instrumento servil al Director del Departamento Legal del Colegio de Abogados, un tal Arnoldo Segura Santiesteban–.

Malo es Bueno

Afortunadamente, la Sala IV no toleró esta situación y, recientemente, ordenó a Arnoldo Segura Santiesteban, en su condición de Director del Departamento Legal del Colegio de Abogadas de Costa Rica, responder el escrito que presenté el 9 de mayo de 2016 (Voto No. 2016008356).

13902133_10209863540286345_735656355_oTambién, la Sala IV ordenó a Froylán Alvarado Zelada, en su condición de Presidente del Colegio de Abogados y Abogadas de Costa Rica, responder y entregar la información solicitada en el escrito que presenté el 13 de mayo de 2016 (Voto No. 2016008354).

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Hasta la fecha, continúa la pregunta que nos planteamos días atrás: ¿desobedecerá el Colegio de Abogados a la Sala IV?

Afortunadamente, todo apunta a que, muy pronto, de la mano de un nuevo amanecer, llegará a su fin la oscuridad en el Colegio de Abogados.

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#‎CostaRicaPapers‬    ‪#‎PanamaPapers‬

CASINO CAMBIARIO III – ¿Por qué no han echado a Olivier Castro del BCCR?

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“Los banqueros son un grupo poderoso políticamente, no solo porque como buenos financistas diversifican sus riesgos políticos con nexos y financiamiento a diferentes partidos políticos, sino que también gozan de fuertes respaldos en otros sectores importantes que son clientes de los bancos.”
~Rodrigo Bolaños Zamora, expresidente del Banco Central de Costa Rica*

Hace más de seis años, el Semanario Universidad publicó  mi artículo “Casino cambiario” (edición del 20-26/01/10). En aquel momento, expliqué algo que, desde hace rato, es claro para todos:

La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) administra un “Casino cambiario” en el cual nos obliga a todos a participar. Lo más grave es que arregla las máquinas, carga los dados y golpea la mesa de la ruleta para determinar quiénes ganan y quiénes pierden. 

Casino cambiario 2014

En el 2014, Rodrigo Bolaños, entonces Presidente del Banco Central, aclaró que la discrecionalidad de los funcionarios del BCCR para manipular el tipo de cambio es CERO, pero que la discrecionalidad de la Junta Directiva del BCCR es ABSOLUTA (CRHOY.com 10/02/14). En sus propias palabras:

“Esos funcionarios, cuando intervienen, intervienen en estricto apego a lo que la Junta Directiva [del Banco Central de Costa Rica] les ha dicho que hagan y ahí hay una serie de procedimientos y de criterios donde ellos básicamente lo que tienen que hacer es aplicarlos, la discrecionalidad es cero…”

La negativa del Central a actuar con transparencia, dejar de ocultar información relevante y publicar reglas claras de intervención para el mercado cambiario va en contra de los intereses de todas las personas que realizan transacciones o actividades productivas en el país, ya que imposibilita el cálculo monetario, como también se explicó en el artículo “Casino cambiario” del 2010:

En Costa Rica, las empresas y los individuos requieren señales claras para poder tomar decisiones importantes relacionadas con inversión, ahorro y organización de la producción. En otras palabras, para poder hacer su cálculo monetario. Los juegos cambiarios y monetarios del BCCR hacen imposible ese cálculo monetario, cuya importancia resumió, en 1949, el economista austriaco Ludwig von Mises, en Human Action: “El cálculo monetario es el norte de la acción dentro de un sistema social de división del trabajo. Viene a ser la brújula que guía al hombre cuando éste se lanza a producir. Mediante el cálculo consigue distinguir, entre las múltiples producciones posibles, las remuneradoras de las que no lo son; las que seguramente serán apreciadas por el consumidor soberano de las que lo más probable es que éste rechace. Cada etapa y cada paso de la actuación productiva ha de ponderarse a la luz del cálculo monetario.” 

Tal y como comenté en el artículo “CASINO CAMBIARIO II” (18/02/14), la Junta Directiva del Banco Central defiende a muerte su casino cambiario argumentando que “es conveniente para la protección de la población y para el interés público que no se den a conocer todos los detalles de los criterios de intervención.” (La Nación 18/02/14)

Ante estas declaraciones de quienes diseñaron y operan un esquema que permite a unos cuantos vivir mejor a costa de los otros, lo único que puedo decir es: ¡qué descaro!

En aquel momento, cerré el artículo diciendo:

Nos tocará a esperar al cambio de gobierno, en mayo, para ver si se cierra el casino cambiario del Banco Central o si, simplemente, cambia de administración.

Desde mayo de 2014, la Administración Solís Rivera asumió la administración del casino cambiario, con Olivier Castro como Presidente del Banco Central–un negocio creado durante la segunda Administración Arias Sánchez, cuyo creador y primer administrador fue Francisco de Paula Gutiérrez, expresidente del BCCR, y, posteriormente, fue asumido por la Administración Chinchilla Miranda, con Rodrigo Bolaños Zamora como segundo administrador.

En esta tercera administración del casino cambiario, la situación se torna todavía más turbia, debido a que, tal y como lo reportó La Nación (15/07/16), en la nota “Presidente del Banco Central inmerso en potencial conflicto de intereses“:

“La Procuraduría de la Ética advirtió de que el presidente ejecutivo del Banco Central de Costa Rica (BCCR), Olivier Castro Pérez, está inmerso en un potencial conflicto de intereses por el hecho de que su hijo, Daniel Castro Acuña, es el director jurídico de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC).

Según la Procuraduría, “ineludiblemente” Olivier Castro genera, maneja y conoce “de primera mano” información confidencial y privilegiada que incide en los 15 bancos representados en la ABC.

Se trata, por ejemplo, de decisiones sobre la fluctuación del tipo de cambio y las tasas de interés, así como la definición de las políticas monetaria y bancaria del país.

El informe de la Procuraduría, que surgió a raíz de una denuncia –no dice de quién–, explica que el lazo familiar entre Castro y su hijo genera un “riesgo relevante para el ejercicio imparcial y correcto del cargo de presidente del BCCR”, institución encargada de dictar la política macroeconómica del país.”

Adicionalmente, dos días después, La Nación (18/07/16), amplió la información de la nota anterior en la publicación “Jerarca del BCCR tardó 21 meses en informar que hijo labora en Asociación Bancaria” y añadió que:

“Pasaron 21 meses para que Olivier Castro, presidente ejecutivo del Banco Central de Costa Rica (BCCR), informara a Casa Presidencial de que su hijo, Daniel Castro, es el director jurídico de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC).

Lo hizo el viernes pasado, después de que La Nación publicara un informe en el cual la Procuraduría de la Ética encontró que la relación familiar de ambos configura un potencial conflicto de intereses que afecta su labor al frente del ente emisor, al ser la ABC la entidad que vela por los intereses de los bancos regulados por el Central.”

13652909_10209705357491874_3656033951479602002_oEn lugar de optar por la salida decente y presentar su renuncia, Olivier Castro se negó a renunciar a la Presidencia del Banco Central de Costa Rica y, para empeorar las cosas, Helio Fallas, Vicepresidente de la República, Ministro de Hacienda y miembro de la Junta Directiva del BCCR corrió a defender lo indefendible y a “meter las manos en el fuego” por don Olivier, enviando la señal de que existe un nulo compromiso por parte del Gobierno con la transparencia, la integridad en la administración pública y la cero tolerancia a conflictos de intereses de funcionario de alto nivel.

Ante esta triste realidad, las preguntas que quedan por responder son:

  1. ¿Qué espera don Luis Guillermo Solís Rivera, Presidente de la República de Costa Rica, para echar a Olivier Castro de la Presidencia del BCCR y poner fin a ese escandaloso conflicto de intereses que perjudica la credibilidad del Central, de todo su equipo económico y de toda su Administración?

2. ¿Qué esperan la Defensoría de los Habitantes y los diputados de los partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa y quienes aspiran a la Presidencia de la República en el 2018 para exigir que echen a Olivier Castro de la Presidencia del BCCR?

3. ¿Por qué no exigimos todos los costarricenses que cierren, de una vez por todas, el casino cambiario que administra el Banco Central de Costa Rica?

 

*Ver “Crímenes de política económica” (Semanario Universidad 07/12/09)

BCCR: De Casa de los Sustos a Casa de Cristal

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¿Cubrirá la casa de cristal (100% de transparencia y rendición de cuentas) que promueve el Presidente de la República, Luis Guillermo Solís Rivera, al Banco Central?

Esto es necesario, tal y como lo expliqué en una entrevista reciente, Economistas piden al Banco Central anunciar -en un corto plazo- acciones sobre el tipo de cambio (CRHOY.com 28/05/14):

“El futuro del tipo de cambio es, por un lado, impredecible para los agentes económicos–para quienes están en la empresa, en su hogar–porque no existe la información suficiente para hacer el análisis.

Yo creo que es muy interesante si uno toma el discurso del Presidente Solís donde habla de una “casa de cristal” y, también, hacer referencia a que el Banco Central se conoce como la “casa de los sustos”.

 La “casa de los sustos” es, precisamente, porque ahí se toman decisiones para manipular el tipo de cambio, en una dirección o en otra, y la gente, simplemente, no cuenta con la información.

Sería muy importante conocer si la “casa de cristal” también va a cubrir el edificio del Banco Central o no. Yo creo que eso es clave para que se cuente con información adecuada para poder hacer alguna predicción educada acerca de cómo se puede mover el tipo de cambio.”

BCCR - Casa de los Sustos

Banco Central de Costa Rica como “casa de los sustos”

 

Algo muy importante que se debe tomar en consideración es que, en opinión del Departamento de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa, la ley no faculta al Banco Central de Costa Rica a ocultar información.

Ley no faculta al BCCR a ocultar información

 

[Documento completo con la opinión del Departamento de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa se encuentra disponible para descarga aquí.]

Señor Presidente: Icemos juntos la bandera de dolarización

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18 de mayo de 2014

Sr.
Luis Guillermo Solís Rivera
Presidente de la República
Costa Rica

Estimado Sr. Presidente:

La propiedad es un derecho humano consagrado en el artículo 17 de  la “Declaración Universal de Derechos Humanos” de Naciones Unidas.

Artículo 17.

1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.”

Una de las maneras más injustas por medio de las cuales se viola, de manera recurrente, el derecho a la propiedad, en Costa Rica, es mediante la manipulación arbitraria de la moneda local–el colón costarricense–por parte de la Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) [Ver “Arbitrariedad monetaria y cambiaria” (Actualidad Económica marzo de 2011) y “Casino cambiario II” (18/03/14)].

Para contribuir a poner fin a la ‘expoliación legal’ que se ejecuta gracias a las decisiones arbitrarias de la Junta Directiva del BCCR y perjudica, especialmente, a quienes menos tienen y a las micro y pequeñas empresas nacionales, presenté, el 24 de abril de 2013, ante la Oficina de Iniciativa Popular de la Asamblea Legislariva, el proyecto de “LEY DE RESPONSABILIDAD MONETARIA, INTEGRACIÓN FINANCIERA Y DOLARIZACIÓN” (Expediente N° 1686).

En días pasados, quienes promovemos una agenda monetaria y cambiaria diversa–que incluye la dolarización oficial de la economía–, hemos observado, con gran interés, cómo usted tomó la valiente decisión de defender supuestos “derechos humanos” que promueven minorías en el país.

Por esto, quienes promovemos la agenda del ‘buen dinero’ (“sound money”) para Costa Rica, le solicitamos, de la manera más respetuosa posible, que convoque–tan pronto como sea posbile–a todos los medios de comunicación para que le den cobertura a un acto público (no sería populismo, ya que sería en respuesta preocupación sincera y justificada por detener el flagelo al bolsillo de todos los costarricenses) en el que icemos juntos la bandera de dolarización, en Casa Presidencial.

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Por supuesto, para darle el realce que esta importante lucha nacional a favor de los derechos humanos y en contra de la ‘discriminación monetaria‘ que, por años, hemos sufrido los ‘dolarizadores’ por parte de los ‘dolarfóbicos’, sería muy conveniente que usted inste a los jerarcas de todas las instituciones públicas a que, también, icen la bandera de la dolarización.

Finalmente, si no es mucho abuso, le pediría que, después de izar la bandera, anuncie que el Gobierno apoyará y declarará prioritario el proyecto de “LEY DE RESPONSABILIDAD MONETARIA, INTEGRACIÓN FINANCIERA Y DOLARIZACIÓN” y que nos tomemos un ‘selfie’ para compartilo en redes sociales. Si tenemos suerte, podría convertirse en viral y representaría un fuerte apoyo para nuestra causa.

Le agradezco, de antemano, por todo el apoyo que nos pueda brindar en esta cruzada de interés de todos los costarricenses.

Sin más por el momento, se despide, con atentos saludos,

 

Luis E. Loría
Ciudadano costarricense

Fin del bimonetarismo: ¿Dolarización o desdolarización?

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Costa Rica es un país con un ‘sistema bimonetario’, donde tanto el colón como el dólar circulan libremente y cumplen con las tres funciones básicas del dinero. Ambas monedas se utilizan para fijar precios (unidad de cuenta),  para hacer transacciones o negocios (medio de cambio) y para ahorrar (depósito de valor).

Sin embargo, el ‘bimonetarismo’ no es algo positivo, ya que trae consigo altos costos de transacción (cambiar una moneda a otra), costos relacionados con el financiamiento de reservas monetarias internacionales innecesarias, distorsiones al crédito y manipulación de tasas de interés y una gran incertidumbre por la manipulación del mercado cambiario [Ver “₡350,000,000,000 razones para Dolarizar*” (09/07/13) y “Casino cambiario II” (18/02/14)].

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A pesar de todas las críticas que–con o sin razón–se le puedan hacer a la Reserva Federal (Banco Central de USA), nadie puede negar que, actualmente, el dólar es la moneda #1 en el sistema financiero internacional, la moneda más utilizada como reserva de valor y para realizar transacciones en el mundo.

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Mientras tanto, ¿en cuál posición del ranking de monedas del mundo se ubica el colón costarricense? Me atrevería a afirmar que el dinero de MONOPOLY es más apreciado y circula más que el colón fuera de nuestras fronteras. Incluso, dentro de nuestras fronteras, aproximadamente la mitad de nuestra economía ya se encuentra informalmente ‘dolarizada’.

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Muchísimos costarricenses, actualmente, prefieren al dólar. Esto hace mucho sentido, ya que, al compararlo con el colón, es una mejor unidad de cuenta (no es necesario cambiar los precios a cada rato), es un mejor medio de cambio (es más aceptada, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras) y es un mejor depósito de valor (mantiene mejor su valor en el tiempo). En otras palabras, el dólar es, simplemente, mejor dinero que el colón costarricense. [Ver “Guía para el Buen Dinero” (2011)]

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Durante los últimos años, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central de Costa Rica (BCCR) han promovido desesperadamente la ‘desdolarización’ de la economía, pero no han sido capaces de explicar por qué, para el caso costarricense, es más conveniente ‘desdolarizar’ que ‘dolarizar’.

Todo apunta a que, simplemente, se trata de un capricho–que, lamentablemente, se traduce en elevados costos para los ciudadanos–de quienes se rehusan a renunciar al poder que tienen para manipular la política monetaria y cambiaria, sin rendir cuentas a nadie [Ver “Arbitrariedad monetaria y cambiaria” (Actualidad Económica marzo/2011)].

Por su parte, ex Presidentes del BCCR y banqueros expertos han explicado que el intentar ‘desdolarizar’ la economía no sería sencillo y han advertido acerca de los problemas que ocasionaría el intentarlo. Tal y como se reporta en la nota “Bajar dolarización de Costa Rica sería una labor larga y difícil” (El Financiero 02/06/13).

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Este importante debate público apenas ha dado sus primeros pasos [Ver “Economistas debaten sobre sistema cambiario que debe seguir Costa Rica” (La Nación 03/06/13)].

Ventajas de dolarización. Para Loría un país se dolariza cuando toma la decisión de abandonar su moneda local para adoptar una mejor moneda extranjera para sus transacciones. Para los costarricenses la moneda natural sería el dólar estadounidense.

Según Loría, Costa Rica tendría que dar dos pasos para ir por este camino; aprobar el proyecto de Ley de Responsabilidad Monetaria, Integración Financiera y Dolarización y sustituir los colones en circulación por dólares, utilizando un tipo de cambio de conversión (por ejemplo, ¢500 por dólar).

El economista argumenta que es posible hacerlo sin pedir dólares prestados gracias a la gran cantidad de reservas que tiene el Banco Central ($7.958 millones).

Si estos pasos se dieran, según Loría, las personas podrían acceder a créditos en dólares sin problema, cuyas tasas de interés son casi la mitad de la de colones, lo cual hace rentable muchos proyectos que hoy en día no lo son, entre otros beneficios.”

Mientras que las ventajas de la ‘dolarización’ de la economía en otros países latinoamericanos, como El Salvador, se encuentran bien documentadas, las autoridades del BCCR, al no contar con argumentos técnicos para atacarla, intentaron, sin éxito y sin evidencia, atribuirle problemas que no existen

Esto queda claro en el artículo del ex Ministro de Hacienda y de Economía de El Salvador, Manuel Hinds,  “Dolarización y el crecimiento de El Salvador (Respuesta al Presidente del Banco Central de Costa Rica)” (26/04/14).

“El Presidente del Banco Central de Costa Rica puede tener muchas razones para no querer dolarizar a su país. En mi experiencia, todos los banqueros centrales las tienen. Pero no puede citar a El Salvador como ejemplo de fracaso de la dolarización porque ésta ha sido muy exitosa al proveer estabilidad, grandes incentivos a la inversión y grandes ahorros en circunstancias difíciles—como lo ha sido en circunstancias más fáciles en Panamá y en Ecuador, los otros dos países dolarizados en América Latina.”

Al mantener el ‘bimonetarismo’ e intentar ‘desdolarizar’ se generan costos innecesarios y muy significativos, que terminamos pagando todos. ‘Dolarizar’ es, por mucho, la mejor opción.

Costa Rica está lista para dolarizarse’. ¿Qué estamos esperando? Ver “Via crucis cambiario: LA DOLARIZACIÓN [última estación]” (08/03/14).

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VALENTÍA POLÍTICA del equipo económico de Luis Guillermo Solís

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“Estos problemas no se refieren exclusivamente a la política—ya que la misma elección básica entre coraje y obediencia la enfrentamos todos continuamente, ya sea que tengamos miedo a la furia de los electores, amigos, una junta directiva de nuestro sindicato, siempre que nos paramos firmes en contra del flujo de opinión en asuntos fuertemente controvertidos… Un hombre hace lo que debe—a pesar de las consecuencias personales, a pesar de obstáculos y peligros y presiones–y esa es la base de toda moralidad humana.”
–John F. Kennedy, Profiles in Courage, 1956

En pocos días–después de meses de espera–, se despejarán las incógnitas con respecto a quiénes serán los integrantes del equipo económico que acompañará a don Luis Guillermo Solís.

Aunque estoy seguro de que el proceso de selección de los integrantes del equipo económico ya se encuentra en una etapa muy avanzada, me parece importante que–especialmente tomando en consideración la promesa del Presidente electo (que espero que se respete) de rechazar cualquier propuesta para crear nuevos impuestos o incrementar los existentes, durante los primeros dos años de su Gobierno–que no olvide incluir entre los criterios de selección el que todos los integrantes cuenten con calificaciones sobresalientes en términos de “valentía política”.

Valentía Política

Esta importante cualidad–la “valentía política”–, a pesar de que es muy difícil encontrar entre los más distinguidos economistas costarricenses, es necesaria para aspirar a recortar el 100% del gasto público innecesario, tal y como lo explicó, con claridad, el Presidente del Banco Central de Costa Rica, don Rodrigo Bolaños (“Entre una irresponsabilidad y otra es mejor la reforma fiscal”, La Prensa Libre 03/09/11).

“Ahí están esas plazas para reducirlas, despedir y rebajar todos los salarios en los que se aumentó. Eso se puede hacer, solo falta la valentía política de hacerlo”, dijo el jerarca del BCCR.

Ahora, en el ocaso de la Administración de la Presidenta Laura Chinchilla, reaparece don Rodrigo para ‘poner el dedo en la llaga’ y recordar que–ignorando a la irresponsabilidad fiscal y la absoluta carencia de “valentía política” que ha caracterizado al equipo económico que pertenece–se ha puesto en peligro el crecimiento económico y el bienestar nacional (Diario Extra 08/04/14). ¡Qué cáscara!

“El Banco Central ha alertado constantemente sobre la amenaza que este déficit representa para la estabilidad macroeconómica del país y ha urgido que se tomen acciones efectivas para iniciar su disminución a niveles sostenibles. No hacerlo puede poner en peligro el crecimiento económico y el bienestar nacional”, señaló el mandatario. 

Entonces, don Luis Guillermo Solís–para poder ‘poner la casa en orden’ y recuperar la responsabilidad en el manejo de las finanzas públicas–debe usted garantizar que los integrantes de su equipo económico cuenten con la “valentía política” para liderar los necesarios recortes para eliminar todo el gasto público innecesario. De lo contrario, a la economía costarricense se la seguirá llevando el diablo.

Ley no permite al Banco Central ocultar información de interés público

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En respuesta a una consulta de la Diputada Patricia Pérez, el Departamento de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa preparó el Informe del Departamento  CON-013-2014, del 24 de marzo de 2014, en el cual concluye que el Banco Central de Costa Rica (BCCR) no cuenta con habilitación legal que lo faculte para negar información de interés público–incluida la información relacionada con los criterios de intervención en el mercado cambiario.

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Este importante Informe del Departamento de Servicios Técnicos de la Asamblea Legislativa despeja el camino para exigir que–de inmediato–se abandone la ‘flotación arbitraria’ para pasar a una ‘flotación administrada’, con reglas del juego claras y 100% de transparencia, tal y como se sugirió en el artículo “Flotación Ineficiente” (El Financiero 19/10/13).

Paso a la flotación administrada. Antes de eliminar las bandas cambiarias, el BCCR debe pasar de una flotación arbitraria a una flotación administrada.

Para esto, debe renunciar a ocultar información relevante para los jugadores del mercado cambiario, empezando por publicar las reglas de intervención, hasta llegar a un 100% de transparencia.

El temor a flotar está bien justificado. La ineficiencia del mercado cambiario no se elimina si se pasa de una flotación arbitraria –con o sin bandas– a una flotación administrada o a una libre flotación. Para eso se puede considerar la dolarización.

Todo apunta a que estamos cada vez más cerca de la última estación del vía crucis cambiario costarricense: LA DOLARIZACIÓN.

Via crucis cambiario: LA DOLARIZACIÓN [última estación]

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“No hay mejor manera para revelar lo absurdo de un modo de razonamiento que permitir que continúe su curso completo hasta el final.”
-Carl Menger

Después de 22 años de convivir con las minidevaluaciones, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) decidió, el 17 de octubre de 2006, adoptar un esquema de bandas cambiarias, como un primer paso para flexibilizar el sistema cambiario (ESPECIAL Personajes 2006, Francisco de Paula Gutiérrez, La Nación, diciembre de 2006).

Francisco de Paula Gutiérrez,  presidente del Banco Central, dio en este año el primer paso para flexibilizar el sistema cambiario. El 17 de octubre despidió al sistema de minidevaluaciones  implantado en 1984.

Durante los primeros meses del 2008, ya se había hecho evidente un serio problema para el funcionamiento del esquema de bandas cambiarias y, eventualmente, la flotación administrada: el mercado cambiario costarricense es ineficiente (“¿Tiene sentido la política cambiaria?”, La Nación 23/05/08).

Ineficiencia. Nuestro mercado cambiario es ineficiente. Esta realidad, reconocida por las máximas autoridades del Banco Central de Costa Rica, se refleja en esto:

  • Un mercado pequeño.
  • No existen buenos sustitutos.
  • Existen grandes jugadores cuya intervención es capaz de mover el mercado.
  • Se dan asimetrías de información entre los jugadores.
  • Las decisiones de los agentes menos informados no son congruentes con los cambios en las condiciones del mercado.

Las variaciones abruptas en el tipo de cambio durante las primeras dos semanas del mes de mayo confirman esa ineficiencia, porque los movimientos no reflejaron un cambio ordenado en las expectativas racionales de los actores económicos. Todo lo contrario, reflejaron la incertidumbre del mercado.

En junio de 2008, era muy claro que el delicado experimento cambiario del BCCR había fracasado (“Un delicado experimento”, El Financiero 15/06/08).

“Jamás imaginamos que el mercado cambiario fuera ineficiente y que nos iba a dar tantos problemas”.

Ese fue el comentario de un funcionario del Banco Central de Costa Rica (BCCR) cuando le expresé mi preocupación por la crisis que desató el experimento cambiario.

Cuando se trabajó en el diseño del esquema de bandas, simplemente, no se tomó en cuenta dentro del análisis el hecho de que el mercado cambiario costarricense es ineficiente. ¡Pequeña omisión por parte de los encargados del diseño de política cambiaria!

Lo que pasó, en términos muy sencillos, fue que el Central se corrió el riesgo de experimentar, sin contar con un análisis adecuado de lo que podría salir mal. El laboratorio en el que se puso a prueba el experimento fue nuestra economía y, por ende, las consecuencias negativas las pagaremos todos los costarricenses.

Para entonces, estaba ya muy claro que las bandas cambiarias y la flotación no tenían ningún futuro y que mantenerlas con vida solamente serviría para incrementar la incertidumbre cambiaria y perjudicar a los costarricenses. La alternativa de regresar a las minidevaluaciones no era conveniente, ya que significaría un retroceso en términos de inflación–el impuesto más injusto de todos. Ante esa realidad, el siguiente paso lógico era abandonar la moneda local y dolarizar oficialmente la economía costarricense (“Eliminar el colón”, La Nación 27/06/08).

Más grave aún, el manejo de información privilegiada por parte del BCCR, sus anuncios de ganancias por haber comprado barato y vendido caro los dólares, y su intervención constante dentro de las bandas –para proyectar una falsa sensación de estabilidad en la moneda– simplemente introdujeron mayor incertidumbre y erosionaron de manera irreparable la autoridad y credibilidad en sus políticas. El BCCR ya cavó la tumba para el colón. 

caricatura - Muerte del colon #1

La promesa del BCCR de eliminar las bandas cambiarias para dar el paso a una flotación administrada nunca se llegó a materializar. Hasta la fecha, el BCCR no ha estado dispuesto a dar ese paso porque tiene un justificado miedo a flotar. El BCCR conoce, perfectamente, que, por las características del mercado cambiario ineficiente, la flotación es inviable en nuestro país (“El BCCR tiene miedo a flotar”, El Financiero 03/08/08).

El miedo a flotar se apoderó de la junta directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR). El martes 15 de julio acordó dar marcha atrás al proceso de flexibilización del mercado cambiario. Así confirmó lo que ya era evidente: el experimento con el sistema de bandas ha fracasado y la flotación no es alternativa viable, dadas las características del mercado cambiario costarricense.

El miedo a flotar se encuentra bien justificado, pero no existe razón para tener miedo a dolarizar  (“Perdamos el miedo a dolarizar”, El Financiero 25/10/09).

Desde un punto de vista técnico, no existen argumentos válidos para no dolarizar oficialmente la economía.

Es, claramente, la mejor opción para poner fin al manejo imprudente de la política monetaria y cambiaria por parte del Central.

En lugar de reconocer, arrepentirse, confesar y enmendar su serio error–que ha pasado una factura enorme a los ciudadanos y a las empresas–el BCCR optó por persistir en su pecado original y dedicarse a administrar su casino cambiario (“Casino cambiario”, publicado, originalmente, en Semanario Universidad, edición del 20-26/01/10).

La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) administra un “Casino cambiario” en el cual nos obliga a todos a participar. Lo más grave es que arregla las máquinas, carga los dados y golpea la mesa de la ruleta para determinar quiénes ganan y quiénes pierden. 

A finales del 2010, el BCCR ignoró las advertencias que se le hicieron con respecto a la pésima situación en que se encontraba el país para enfrentar la guerra cambiaria internacional y los efectos que podría tener una eventual intervención suya en el mercado cambiario para lanzar hacia arriba el tipo de cambio. Las intervenciones del BCCR en el mercado cambiario, que iniciaron el 29 de enero de 2014, están causando los problemas que claramente se advirtieron en aquel entonces. Es muy feo decir “se los dije”, pero, en este caso, sí se los dije (“Frente a la guerra cambiaria”, Diario Extra 23/11/10).

La intervención para elevar el tipo de cambio generará, al menos, tres problemas serios. Primero, un problema de expectativas cambiarias. Después de que el BCCR intervenga para llevar el tipo de cambio a 550 colones por dólar, la gente anticipará -correcta o incorrectamente- que lo hará nuevamente para llevarlo a 600, 650 o 700 colones por dólar. Segundo, de la mano del problema de expectativas cambiarias, se presentará un problema de expectativas inflacionarias. En respuesta al aumento esperado en el tipo de cambio, los comerciantes locales procederán a ajustar sus precios al alza y se disparará, nuevamente, la inflación. Tercero, en adición a los problemas de expectativas, está el problema de financiamiento de la intervención. No importa si esta se financia con emisión de nuevos billetes o con recursos del presupuesto nacional, el costo, a fin de cuentas, lo terminarán pagando los mismos de siempre: los que menos tienen (impuesto inflacionario) y los que ya pagan impuestos (incremento en el gasto público).

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Arbitrariedad monetaria y cambiaria. Cuando la desigualdad es causada por decisiones conscientes que adoptó un grupo poderoso y con alto grado de discrecionalidad es más difícil de aceptar—y es mucho más injusta—que cuando esta obedece a condiciones iniciales, diferencias en capacidades, malas decisiones personales o golpes del destino que nadie puede controlar (“Arbitrariedad monetaria y cambiaria”, Actualidad Económica No. 391, Vol. XXIV – 2011).

Un “cheque en blanco” para la manipulación de la política monetaria y cambiaria en Costa Rica

“Por principio el Banco Central no anuncia intervenciones, solo las ejecuta.”
—Rodrigo  Bolaños, Presidente del BCCR

En Costa Rica, no existen reglas claras que permitan a los ciudadanos conocer, con anterioridad, cómo intervendrá el Banco Central de Costa Rica (BCCR) bajo distintas circunstancias y, por lo tanto, las intervenciones—y no-intervenciones—del Central tienen la capacidad de frustrar los esfuerzos individuales. En otras palabras, la Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica, Ley 7558, es una ley del segundo tipo en la que, literalmente, se le otorga un “cheque en blanco” a los siete miembros de la Junta Directiva del BCCRpara que manipulen, cuando lo consideren conveniente, la política monetaria y cambiaria de Costa Rica, sin ajustarse a regla alguna establecida de antemano o se les obligue a rendir formalmente cuentas a nadie por sus acciones u omisiones.

Esta excepción al Estado de Derecho ubica a todo aquel que realiza transacciones económicas en Costa Rica en una posición extremadamente vulnerable y de gran incertidumbre.  El BCCR manipula la emisión de dinero, las tasas de interés y el tipo de cambio, entre otras cosas, que muchas veces hacen la diferencia entre ganar o perder para una empresa y entre crear o destruir un puesto de trabajo. También, como resultado de cada intervención (o no-intervención) del Central, se transfiere riqueza—porque así lo decidió su Junta Directiva—de un sector a otro de la sociedad. Esto resulta evidente al observar cómo se afecta de manera positiva o negativa, mes a mes, el poder de compra de los salarios, los ahorros y las pensiones denominadas en colones o en dólares. También, varían los alquileres y las cuotas de préstamos y los pagos establecidos en los contratos. Esto significa que algunos terminan pagando más o menos de lo que le corresponde como consecuencia de la manipulación de la política monetaria y cambiaria. En síntesis, gracias a que una (mala) ley lo faculta, las decisiones de la Junta Directiva del BCCR son responsables por una parte importante de las respuestas a las preguntas de quién obtiene qué, cuándo y cómo en la sociedad costarricense.

Cuando todo poder discrecional para la manipulación de la política monetaria y cambiaria—el “cheque en blanco”— se le ha otorgado a un grupo tan pequeño (siete miembros de la Junta Directiva del Banco Central), los esfuerzos de los distintos grupos de interés se concentran en intentar influenciar a ese grupo que ostenta el poder para que las decisiones que adopte le favorezcan. Estos esfuerzos se hacen tanto por encima como por debajo de la mesa.

En julio de 2012, el BCCR, nuevamente, se negó a actuar con transparencia y a explicar cuál sería el impacto de la emisión de eurobonos en el mercado cambiario costarricense y como ese impacto afectaría a los costarricenses (“Eurobonos: Sin transparencia”, El Financiero 15/07/12).

Los representantes del Gobierno, del Banco Central de Costa Rica (BCCR) y los diputados que promueven la aprobación –rápida y urgente– del proyecto de ley que autoriza la emisión de $4.000 millones de eurobonos no han sido transparentes con los ciudadanos con respecto a los potenciales impactos negativos en inflación y tipo de cambio.

A continuación, presentamos dos escenarios simples. El primero, uno en el cual el BCCR interviene para “defender” el tipo de cambio y compra todos los dólares relacionados con la emisión y se dispara la inflación. El segundo, otro en el cual el BCCR no interviene para “defender” el tipo de cambio –elimina las bandas cambiarias y deja “flotar” el tipo de cambio– y este cae, llevando, como consecuencia, al cierre de empresas y a la destrucción de puestos de trabajo (incrementando el desempleo).

Durante más de 7 años, la Junta Directiva del BCCR nos ha obligado a vivir bajo un sistema de flotación arbitraria con bandas cambiarias y–si se mantienen las políticas actuales del BCCR de ocultar información y no publicar reglas del juego claras para el mercado cambiario–, al eliminar las bandas cambiarias no se pasaría a una flotación administrada, simplemente continuaríamos sólo con una flotación arbitraria (“Flotación ineficiente”, El Financiero 19/10/13).

Se oculta información. La ineficiencia del mercado cambiario se vio potenciada gracias a que el BCCR se negó a revelar cuáles son las reglas de intervención en el mercado cambiario. “El Banco Central tiene el derecho de intervenir, y lo va a hacer cuando sea oportuno”, respondió Francisco de Paula Gutiérrez, entonces presidente del BCCR, cuando se le cuestionó si ocultaba datos.

Bandas con flotación arbitraria. Durante los últimos siete años, el tipo de cambio no se determinó libremente por la interacción de las fuerzas de la oferta y la demanda, se fijó (banda inferior en ¢500 por dólar) y se manipuló (entre las bandas) por el BCCR, de manera arbitraria, sin justificaciones técnicas ni rendición de cuentas. Con cada intervención en el mercado cambiario, el BCCR redistribuyó injustamente riqueza, creando, de manera artificial, ganadores y perdedores.

En febrero de 2014, en una entrevista reciente de  CRHOY.com (10/02/14), el Presidente del Banco Central confirmó que la discrecionalidad de los funcionarios del BCCR para manipular el tipo de cambio es CERO, pero que la discrecionalidad de la Junta Directiva del BCCR es ABSOLUTA. En sus propias palabras:

Esos funcionarios, cuando intervienen, intervienen en estricto apego a lo que la Junta Directiva [del Banco Central de Costa Rica] les ha dicho que hagan y ahí hay una serie de procedimientos y de criterios donde ellos básicamente lo que tienen que hacer es aplicarlos, la discrecionalidad es cero…”

Durante las últimas semanas, a partir de la intervención del BCCR del 29 de enero de 2014, la incertidumbre, con respecto a qué va a pasar en el mercado cambiario, se ha disparado, la credibilidad del BCCR, junto con su autoridad, se han esfumado. El consenso general es que al BCCR, como consecuencia de sus malas decisiones, la situación “se le salió de las manos” y no será capaz de controlarla.

Es hora de que abandonemos, de manera definitiva, la flotación arbitraria y nos movamos a la última estación del via crucis cambiario costarricense: LA DOLARIZACIÓN.

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Casino cambiario II

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Hace unos cuatro años, el Semanario Universidad publicó  mi artículo “Casino cambiario” (edición del 20-26/01/10). En aquel momento, expliqué algo que hoy es claro para todos:

La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) administra un “Casino cambiario” en el cual nos obliga a todos a participar. Lo más grave es que arregla las máquinas, carga los dados y golpea la mesa de la ruleta para determinar quiénes ganan y quiénes pierden. 

Casino cambiario 2014

En una entrevista reciente de  CRHOY.com (10/02/14), el Presidente del Banco Central aclara que la discrecionalidad de los funcionarios del BCCR para manipular el tipo de cambio es CERO, pero que la discrecionalidad de la Junta Directiva del BCCR es ABSOLUTA. En sus propias palabras:

“Esos funcionarios, cuando intervienen, intervienen en estricto apego a lo que la Junta Directiva [del Banco Central de Costa Rica] les ha dicho que hagan y ahí hay una serie de procedimientos y de criterios donde ellos básicamente lo que tienen que hacer es aplicarlos, la discrecionalidad es cero…”

La negativa del Central a actuar con transparencia, dejar de ocultar información relevante y publicar reglas claras de intervención para el mercado cambiario va en contra de los intereses de todas las personas que realizan transacciones o actividades productivas en el país, ya que imposibilita el cálculo monetario, como también se explicó en el artículo “Casino cambiario” del 2010:

En Costa Rica, las empresas y los individuos requieren señales claras para poder tomar decisiones importantes relacionadas con inversión, ahorro y organización de la producción. En otras palabras, para poder hacer su cálculo monetario. Los juegos cambiarios y monetarios del BCCR hacen imposible ese cálculo monetario, cuya importancia resumió, en 1949, el economista austriaco Ludwig von Mises, en Human Action: “El cálculo monetario es el norte de la acción dentro de un sistema social de división del trabajo. Viene a ser la brújula que guía al hombre cuando éste se lanza a producir. Mediante el cálculo consigue distinguir, entre las múltiples producciones posibles, las remuneradoras de las que no lo son; las que seguramente serán apreciadas por el consumidor soberano de las que lo más probable es que éste rechace. Cada etapa y cada paso de la actuación productiva ha de ponderarse a la luz del cálculo monetario.” 

Ahora, nuevamente, aparece la Junta Directiva del Banco Central defendiendo a muerte su casino cambiario argumentando que “es conveniente para la protección de la población y para el interés público que no se den a conocer todos los detalles de los criterios de intervención.” (La Nación 18/02/14)

Ante estas declaraciones de quienes diseñaron y operan un esquema que permite a unos cuantos vivir mejor a costa de los otros, lo único que puedo decir es: ¡qué descaro!

Nos tocará a esperar al cambio de gobierno, en mayo, para ver si se cierra el casino cambiario del Banco Central o si, simplemente, cambia de administración.

¿Por qué el Estado se puede endeudar en dólares y yo no?

Estándar

No hay dos tipos de dólares. No hay dólares buenos y dólares malos.

Dólar bueno o malo

¿Por qué, entonces, es bueno que el Gobierno, sus instituciones y los Bancos del Estado se endeuden, más y más, en dólares?

¿Por qué–mientras el Estado se beneficia de créditos baratos en dólares y hacen ingresar montos masivos de dólares a la economía–promueven el Banco Central (BCCR), el Gobierno y un grupo de diputados aprobar una ley para desincentivar el ingreso de capitales?

¿Por qué los ingresos masivos de dólares del Estado no afectan el tipo de cambio, no causan distorsiones y no incrementan el riesgo cambiario?

¿Por qué el BCCR y Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (CONASSIF) quieren endurecer las condiciones para encarecer, dificultar o negar créditos en dólares–mucho más baratos que los que se pueden conseguir en colones–para empresas y para las familias costarricenses?

Si la preocupación por el ingreso de capitales del BCCR y del Gobierno es real–antes de pretender introducir distorsiones para evitar que ingresen dólares al país o que se otorguen créditos en esa moneda a las personas y a las empresas–deberían, para ser consistentes, tomar, a la brevedad posible, las siguientes dos acciones: 1) prohibir el endeudamiento público futuro en dólares (Gobierno, sus instituciones y Bancos del Estado) y 2) sustituir TODAS sus deudas en dólares, durante los próximos tres meses (como recomendó el presidente del BCCR a las empresas y familias costarricenses), por deudas en colones.

Con las medidas para “desdolarizar” la economía que promueve el BCCR se castiga a los costarricenses, pero se mantienen privilegios para el Estado y sus instituciones. Por esto, deben ser rechazadas. La “desdolarización” no es deseable, ni viable para Costa Rica. En su lugar, lo que hace sentido es dejar de introducir distorsiones y “dolarizar”.