El supuesto “crucial” de las conclusiones del debate cambiario de los 10 economistas*

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“Toda teoría depende de supuestos que no son completamente ciertos. Eso es lo que la convierte en teoría. El arte de teorizar exitosamente consiste en hacer los supuestos simplificantes inevitables de manera que los resultados finales no sean muy sensitivos. Un supuesto “crucial” es uno sobre el cual las conclusiones sí dependen de manera sensitiva y es importante que los supuestos cruciales sean razonablemente realistas. Cuando los resultados de una teoría parecen fluir específicamente de un supuesto crucial especial, entonces, si el supuesto es dudoso, los resultados son sospechosos”, sentenció, con autoridad, Robert M. Solow, Premio Nobel de Economía, en el párrafo introductorio de su artículo clásico “A Contribution to the Theory of Economic Growth” [The Quarterly Journal of Economics, Vol. 70, No. 1 (Feb., 1956), pp. 65-94].

Las “Conclusiones del debate cambiario” (La Nación 13/07/16) de los 10 economistas fluyen especialmente de un supuesto crucial especial, que es dudoso–debido a que no es razonablemente realista, para el caso costarricense–y que, por lo tanto, las convierte en sospechosas: la eficiencia del mercado cambiario costarricense.

Durante los primeros meses del 2008, ya se había hecho evidente un serio problema para el funcionamiento del esquema de bandas cambiarias y, eventualmente, la flotación administrada: el mercado cambiario costarricense es ineficiente. Esto lo expliqué, oportunamente en mi artículo “¿Tiene sentido la política cambiaria?” (La Nación 23/05/08):

Ineficiencia. Nuestro mercado cambiario es ineficiente. Esta realidad, reconocida por las máximas autoridades del Banco Central de Costa Rica, se refleja en esto:

  • Un mercado pequeño.
  • No existen buenos sustitutos.
  • Existen grandes jugadores cuya intervención es capaz de mover el mercado.
  • Se dan asimetrías de información entre los jugadores.
  • Las decisiones de los agentes menos informados no son congruentes con los cambios en las condiciones del mercado.

Las variaciones abruptas en el tipo de cambio durante las primeras dos semanas del mes de mayo confirman esa ineficiencia, porque los movimientos no reflejaron un cambio ordenado en las expectativas racionales de los actores económicos. Todo lo contrario, reflejaron la incertidumbre del mercado.

En junio de 2008, era muy claro que el delicado experimento cambiario del BCCR había fracasado, tal y como lo señalé en “Un delicado experimento” (El Financiero 15/06/08):

“Jamás imaginamos que el mercado cambiario fuera ineficiente y que nos iba a dar tantos problemas”.

Ese fue el comentario de un funcionario del Banco Central de Costa Rica (BCCR) [Róger Madrigal López, Director de la División Económica del Banco Central de Costa Rica] cuando le expresé mi preocupación por la crisis que desató el experimento cambiario.

Cuando se trabajó en el diseño del esquema de bandas, simplemente, no se tomó en cuenta dentro del análisis el hecho de que el mercado cambiario costarricense es ineficiente. ¡Pequeña omisión por parte de los encargados del diseño de política cambiaria!

Lo que pasó, en términos muy sencillos, fue que el Central se corrió el riesgo de experimentar, sin contar con un análisis adecuado de lo que podría salir mal. El laboratorio en el que se puso a prueba el experimento fue nuestra economía y, por ende, las consecuencias negativas las pagaremos todos los costarricenses.

Entonces, como el mercado cambiario costarricense es “ineficiente”–en lugar de “eficiente”–como suponen los 10 economistas, las conclusiones deberían reescribirse así:

1. Régimen cambiario: No hace sentido preservar la flotación administrada–que, en realidad es “flotación arbitraria”–porque el mercado cambiario es ineficiente y el Banco Central de Costa Rica nada puede hacer para eliminar esas ineficiencias

2. Política cambiaria: No es posible crear un mercado cambiario competitivo en Costa Rica. La libre flotación de la moneda deja de ser una opción viable cuando el mercado cambiario es ineficiente, como se explicó arriba, esa flotación no sería libre. El principio de laissez faire no se puede defender ante la presencia de un mercado que no funciona y que es fácilmente manipulable. La implementación de una supuesta libre flotación solamente contribuiría a magnificar los problemas actuales.

3. Conclusión: Debido a 1. y 2., no hace sentido preservar la flotación administrada y es imposible, en Costa Rica, una libre flotación, debido a la ineficiencia del mercado cambiario. Ante esta realidad, lo más conveniente para todos los costarricense es abandonar el colón costarricense y dolarizar oficialmente la economía.

* Los 10 economistas son: Carlos Blanco, William Calvo, Jorge Corrales, Eliécer Feinzaig, Alberto Franco, Melvin Garita, Jorge Guardia, Luis Mesalles, Juan Muñoz y Norberto Zúñiga.