Teología económica: verdades reveladas por el tiempo

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En diciembre de 2008, antes de que el Presidente Óscar Arias presentara el Plan Escudo, su propuesta para enfrentar la crisis económica, advertí en mi artículo “Teología Económica” (El Financiero 28/12/08) algo que se ha convertido en una verdad revelada por el tiempo (rechazada solamente por el ex Ministro de Hacienda, don Guillermo Zúñiga), pero que, en aquel momento, fue calificado como una grave herejía económica cuando, en medio del aquelarre de la política económica, se escuchaban el grito efusivo que decía: “ahora todos somos Keynesianos”.

Una estrategia coherente para enfrentar la crisis económica, para desilusión de muchos, tampoco emergerá de la exhumación de la tumba de John M. Keynes. Los países no crecen, ni generan riqueza, por decreto o por una mayor intervención del Estado.

La peligrosa inclinación por disparar el gasto público en momentos de crisis solamente puede contribuir a prolongarla. Antes de pedir al Gobierno que ponga plata aquí o allá, deténgase un momento y hágase la siguiente pregunta: ¿De dónde sacará la plata el Gobierno para hacer esos gastos? La respuesta es muy simple: de su bolsillo, de su salario, de sus ahorros, de sus pensiones y de sus utilidades.

El artículo no solamente señaló oportunamente los errores que se estaban cometiendo en el manejo de la política económica, sino que fue más allá y ofreció propuestas alternativas–que fueron ignoradas–para enfrentar, con éxito, la crisis.

¿Cómo enfrentar, entonces, la crisis? Con un paquete de medidas que garanticen una mayor libertad económica, que se traduzca un mejor ambiente para hacer negocios, la creación de nuevas empresas y mayor innovación. Ese es el camino que han seguido todas las economías capitalistas modernas exitosas para escapar de la pobreza.

Se requiere un paquete de medidas urgente que incluyan la reducción de tasas impositivas sobre la renta , la eliminación de impuestos menores (para que individuos y empresas cuenten con más recursos para consumo e inversión) y la dolarización de la economía (para anclar la inflación y reducir significativamente las tasas de interés).

Para terminar, el artículo concluyó sentenciando que:

Si no se adoptan rápidamente esas medidas, muy pronto, será necesario recurrir a la teología económica: aquella rama de la economía que estudia a las economías que se lleva el diablo.

caricatura -teología económica #10

Pasaron más de cinco años hasta que hoy,  el Ministro de Hacienda, don Edgar Ayales, dejara muy claro, en una entrevista publicada en El Financiero (09/03/14), que las medidas tomadas en el Plan Escudo fueron equivocadas y que estas son la causa de los serios problemas fiscales que estamos sufriendo:

Viendo las cosas en perspectiva y considerando el déficit fiscal actual, ¿usted acepta hoy que fueron equivocadas las medidas tomadas por Óscar Arias con el Plan Escudo ?
(Ríe) Qué difícil, yo usualmente no me refiero a personas directamente… me hubiera dicho mejor entre los años 2008 y 2010… Ciertamente, yo entiendo las medidas que se tomaron en esos años, entiendo, pero sí creo que esas medidas tuvieron un impacto muy importante en lo que vivimos hoy. Uno muy importante.

¿No era predecible que, si estaba desacelerando la economía y empezamos a gastar un montón en planilla, meto a las finanzas públicas en un problema serio?
Bueno, eh, es muy difícil, no estoy en los zapatos del ministro de entonces, es muy difícil, pero sí, uno podría argumentar que el incremento del ingreso que hubo fue temporal, quizás sí. Yo hubiera canalizado el gasto de manera diferente.

A nuestra economía se la sigue llevando el diablo. Si no se toman las acciones correctivas necesarias–las mismas que propuse en el 2008–para garantizar una mayor libertad económica, corremos el riesgo de condenarnos a la pobreza y al subdesarrollo por toda la eternidad.