Casino cambiario II

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Hace unos cuatro años, el Semanario Universidad publicó  mi artículo “Casino cambiario” (edición del 20-26/01/10). En aquel momento, expliqué algo que hoy es claro para todos:

La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica (BCCR) administra un “Casino cambiario” en el cual nos obliga a todos a participar. Lo más grave es que arregla las máquinas, carga los dados y golpea la mesa de la ruleta para determinar quiénes ganan y quiénes pierden. 

Casino cambiario 2014

En una entrevista reciente de  CRHOY.com (10/02/14), el Presidente del Banco Central aclara que la discrecionalidad de los funcionarios del BCCR para manipular el tipo de cambio es CERO, pero que la discrecionalidad de la Junta Directiva del BCCR es ABSOLUTA. En sus propias palabras:

“Esos funcionarios, cuando intervienen, intervienen en estricto apego a lo que la Junta Directiva [del Banco Central de Costa Rica] les ha dicho que hagan y ahí hay una serie de procedimientos y de criterios donde ellos básicamente lo que tienen que hacer es aplicarlos, la discrecionalidad es cero…”

La negativa del Central a actuar con transparencia, dejar de ocultar información relevante y publicar reglas claras de intervención para el mercado cambiario va en contra de los intereses de todas las personas que realizan transacciones o actividades productivas en el país, ya que imposibilita el cálculo monetario, como también se explicó en el artículo “Casino cambiario” del 2010:

En Costa Rica, las empresas y los individuos requieren señales claras para poder tomar decisiones importantes relacionadas con inversión, ahorro y organización de la producción. En otras palabras, para poder hacer su cálculo monetario. Los juegos cambiarios y monetarios del BCCR hacen imposible ese cálculo monetario, cuya importancia resumió, en 1949, el economista austriaco Ludwig von Mises, en Human Action: “El cálculo monetario es el norte de la acción dentro de un sistema social de división del trabajo. Viene a ser la brújula que guía al hombre cuando éste se lanza a producir. Mediante el cálculo consigue distinguir, entre las múltiples producciones posibles, las remuneradoras de las que no lo son; las que seguramente serán apreciadas por el consumidor soberano de las que lo más probable es que éste rechace. Cada etapa y cada paso de la actuación productiva ha de ponderarse a la luz del cálculo monetario.” 

Ahora, nuevamente, aparece la Junta Directiva del Banco Central defendiendo a muerte su casino cambiario argumentando que “es conveniente para la protección de la población y para el interés público que no se den a conocer todos los detalles de los criterios de intervención.” (La Nación 18/02/14)

Ante estas declaraciones de quienes diseñaron y operan un esquema que permite a unos cuantos vivir mejor a costa de los otros, lo único que puedo decir es: ¡qué descaro!

Nos tocará a esperar al cambio de gobierno, en mayo, para ver si se cierra el casino cambiario del Banco Central o si, simplemente, cambia de administración.