Presidente del Banco Central no puede ignorar el ruido de las ollas vacías

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¿Por qué le costará tanto al Presidente del Banco Central reconocer que se equivocó y eliminar el límite al crédito? No perdería nada al hacerlo, ya todos se dieron cuenta de que ‘metió la pata’, y se lo han indicado públicamente.

No existen argumentos para mantener el límite al crédito. Se ha demostrado ampliamente que se trata de una medida inconveniente. Sus resultados están a la vista: 14,000 personas perdieron su trabajo, de acuerdo con UCCAEP.

caricarura - incremento en desempleo y pobreza #4

La medida también contribuyó a elevar la incertidumbre y perjudicó el ambiente para la inversión y desarrollar actividades productivas, tal y como explicó don Jaime Molina, Presidente de UCCAEP:

“La medida generó incertidumbre en los empresarios y este es el peor enemigo que podemos tener, pues detiene decisiones de negocios”.

De hecho, todo el conjunto de medidas–léase distorsiones adicionales–que planteó el Presidente del Banco Central como parte de una cruzada inútil por ‘desdolarizar´la economía va en contra de lo que beneficia a los costarricenses. Ni límites al crédito, ni mayores encajes, ni elevar artificialmente el costo de los créditos en dólares, ni aprobar un proyecto de ‘ley espantapájaros’ para desincentivar el ingreso de capitales nos beneficia. Todos se traducirían, eventualmente, en restricciones o costos adicionales para los usuarios del crédito en dólares (si es que pueden conseguir uno).

No es aceptable que–además de persistir en el error del tope del crédito–pretenda el Presidente del Banco Central obligar a los costarricenses a escoger entre varios males (que solamente a él benefician), cuando existe la opción de rechazarlos todos. Esto lo expliqué, días atrás, en “3 breves comentarios acerca de la opinión del Presidente del Banco Central”:

“1. No es correcto que el Presidente del Banco Central y las autoridades económicas del Gobierno pretendan obligar a los costarricenses a escoger entre dos males [ver “Proyecto de ley para desincentivar el ingreso de capitales se mantiene atascado en el Congreso”] cuando existe la alternativa de rechazarlos a ambos. Las restricciones al crédito deben ser eliminadas, sin condiciones, y la Ley para desincentivar el ingreso de capitales debe ser desechada. Ninguna de las dos distorsiones beneficia a los costarricenses [ver“Grupo de Economistas en contra de desincentivar ingreso de capitales” y “Grupo de Economistas apoya reducir tasas de interés pero duda de su efectividad y formula serias advertencias”, donde se explica la necesidad de derogar los límites al crédito].”

En la misma línea, don Ronulfo Jiménez, rechazó las “amenazas” del Presidente del ente emisor de que solamente eliminará el las restricciones al crédito si le aprueban otras:

“Según Jiménez, aunque el Central niegue que el tope ha reducido los créditos,  a la fecha los bancos han recibido el jalón de orejas porque ya sobrepasaron el tope crediticio. Además, para el economista es preocupante que se “amenace” con que la medida podría mantenerse por más tiempo si no hay otros instrumentos  financieros, y en ese panorama proyectan más desempleo y mayor depresión económica.”

Al continuar manteniendo una medida que nunca se justificó–defendiendo lo indefendible–solamente contribuye a perjudicar más su credibilidad y la del BCCR, que están por los suelos. Adicionalmente, cuando, finalmente, elimine el límite al crédito–porque lo va a terminar haciendo–quedará totalmente demostrado que quien tiene la última palabra acerca de lo que se hace en materia de política monetaria y cambiaria no es el Presidente ni la Junta Directiva del Banco Central, sino la Presidencia de la República, como también, lo expliqué días atrás:

“2. Debe quedar claro frente a la opinión pública que quienes pusieron en juego la credibilidad del Banco Central–y son los únicos responsable de que esa credibilidad haya caído por los suelos–son los miembros de la Junta Directiva del BCCR, que se han dedicado, durante los últimos años, a implementar ocurrencias y decisiones desacertadas–separándose, frecuentemente, de las recomendaciones técnicas para abrazar recomendaciones políticas que emanan de Casa Presidencial–[ver, por ejemplo, slides 11, 12 y 13 de presentación “Bandas vs. Flotación: ¿qué nos conviene?” del Dr. Bernal Jiménez Chavarría].”

Como vamos a entrar en la dinámica de que el Presidente y la Junta Directiva del Banco Central acepten sus errores y los corrijan, deberíamos aprovechar para, de una vez, poner fin al fracasado experimento de bandas cambiarias y proceder a dolarizar, tal y como lo recomendé, hace casi tres años, cuando expliqué que llegaría el momento en el que no podrán ignorar, por mucho tiempo, el ruido de las ollas vacías:

“No se puede ignorar el ruido de las ollas vacías. A diferencia de las críticas de analistas y empresarios, el Gobierno y la Junta Directiva del Banco Central no podrán ignorar, en el muy corto plazo, el impacto negativo que el fracasado experimento cambiario tendrá sobre el empleo.

No existe argumento técnico que pueda exponer el presidente del Banco Central para convencer de las bondades de las bandas cambiarias a un jefe de familia que no puede dar de comer a su familia. El experimento cambiario tiene sus días contados porque nada suena más fuerte que el ruido de las ollas vacías.”