¿Cómo me beneficia la ‘ley espantapájaros’?

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¿Cómo me beneficia a mi, como ciudadano común, el que se apruebe, con carácter de urgencia, el proyecto de ley para desincentivar el ingreso de capitales externos o ‘ley espantapájaros’?

Hoy, al igual que en otras oportunidades, las autoridades económicas del Gobierno y del Banco Central de Costa Rica (BCCR) aparecen públicamente exigiendo a los diputados que se apruebe–de inmediato y sin más discusión–un proyecto de ley. En este caso, la ‘ley espantapájaros’ en el Congreso.

También, al igual que en otras oportunidades, no han sido capaces de explicar a los ciudadanos cómo el aprobar este proyecto los va a beneficiar.

Como reza el dicho popular: “donde no se ve la ganancia, la pérdida es segura”.

Espantapajaros

En marzo de 2013, expliqué, en un artículo de opinión publicado en El Financiero, “De golondrinas y otros demonios”, que:

“Los problemas relacionados con el ingreso de capitales no se solucionan aprobando un proyecto de ‘ley espantapájaros’, que ahuyentaría inversión de todo tipo, incluyendo aquella que se destina a inversión en actividades productivas y generación de empleo.

Los verdaderos demonios que, hasta la fecha evade el Gobierno, son el enorme y creciente déficit fiscal y el fracaso del experimento de bandas cambiarias. Con respecto al déficit fiscal, ante la imposibilidad de aprobar un paquete tributario, la opción es recortar, significativamente, el gasto público. Para esto, deben enviarse los proyectos que permitan hacerlo: ley General de la Administración Pública, Ley de Empleo Público, Reforma al Servicio Civil y Reforma a Pensiones. Con respecto a las bandas, estas deben eliminarse y se debe proceder a dolarizar la economía, utilizando un tipo de cambio de conversión de 500 colones por dólar.”

También, recordé, en el mismo artículo, que:

“En marzo de 2013, el presidente del Banco Central demostró que el grueso del capital que ingresa al país no corresponde a inversiones de corto plazo –capital golondrina–, sino a inversiones de plazos promedio superiores a cinco años y que pueden llegar hasta los diez años (95% a plazos superiores a los dos años). También, aclaró que el proyecto de ley no solo busca espantar a las golondrinas, sino a todo tipo de especies que buscan anidar en el país por plazos mayores.”

Más recientemente, el Grupo de Economistas, después de estudiar el proyecto de ‘ley espantapájaros’ recomendó–ahorá sí con argumentos claros de por qué no conviene–enterrar el proyecto. Entre otros puntos, en el comunicado de prensa “Grupo de Economistas en Contra de Desincentivar Ingreso de Capitales”, el Grupo explicó que no se atacan las causas de los problemas económicos y que la eventual aprobación del proyecto significaría dar marcha atrás en el proceso de integración financiera con el resto del mundo. La recomendación concreta aparece en las primeras líneas del comunicado:

(San José, 11 de junio de 2013) Expertos del Grupo de Economistas hacen un llamado público para que el proyecto de “Ley para Desincentivar el Ingreso de Capitales Externos” (Expediente No 18,685), que actualmente se discute en el Congreso, sea enterrado.”

Los argumentos que presentó el Presidente del Banco Central, el artículo “Comentario sobre editorial de La Nación”, con respecto a que es deseable darle más herramientas y más discresionalidad a la Junta Directiva del BCCR–otro ‘cheque en blanco’–para que pueda intervenir, de manera arbitraria, y redistribuir riqueza (quitándole a unos para darles a otros), de manera injusta, tampoco son muy convincentes (ver “3 breves comentarios acerca de la opinión del Presidente del Banco Central”).

Entonces, antes de exigir que se apruebe el proyecto de ‘ley espantapájaros’, quienes promueven el proyecto (desde el Gobierno, desde el BCCR y, más recientemente, desde las cámaras empresariales y las tiendas políticas) deben tomarse el tiempo para explicar a todos los ciudadanos, despacito y con buena letra, cómo es que se verán beneficiados.

Si no son capaces de hacerlo y no existen beneficios claros para los ciudadanos–mientras que los problemas potenciales para inversión y empleo, entre otros, sí son claros–entonces lo que corresponde, tal y como lo recomendó el Grupo de Economistas, es enterrar el proyecto de ‘ley espantapájaros’.